Publicidad
29 Dec 2021 - 4:59 a. m.

Rodolfo es otro “prostituto” de la política

Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga
Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga
Foto: Liliana Rincón B.

Una faceta que no se le conocía a Rodolfo Hernández era la del cinismo y esta salió a relucir cuando en días pasados le dijo a algún medio: “nada de alianzas, porque es negociar y no quiero eso. Es un negocio entre políticos y en el fondo son contratos y puestos”.

Lo que no contó es que por poner como cabeza de su lista a la Cámara en Santander a una ficha de Édgar ‘el Pote’ Gómez, recibió de éste 400 millones de pesos, según reveló La Silla Vacía. El aportante es un político liberal que estuvo preso y tras salir de la cárcel se vinculó a Convergencia Ciudadana, partido de origen paramilitar liderado por Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil. Estando allí, en 2002 apoyó la campaña presidencial de Álvaro Uribe.

La ficha del ‘Pote’ se llama Érika Tatiana Sánchez y es una contratista de mediano perfil, sin ninguna trayectoria política destacada. Es evidente que para su inclusión en la lista hubo un negocio con un político corrupto y el cinismo reside en que dos años atrás el mismo Rodolfo había dicho de ella que es “la candidata que hace parte de la banda que se robó a Bucaramanga”. En esta foto, tomada en agosto del presente año en Bucaramanga, se les ve concretando el cruce.

Pero ahí no para la cosa, porque después de que Érika salga elegida, deberá aportar el diez por ciento de su sueldo a la eufemística Liga de Gobernantes Anticorrupción (LIGA). Así lo revela Miguel Ángel Pedraza en columna para Vanguardia. En este contexto, vale citar al mismo Rodolfo cuando afirma que “el que paga para llegar, llega para robar”.

En otra de sus histriónicas declaraciones, afirmó que “no me uniría a David Barguil. Eso son las mismas prostitutas en diferente prostíbulo. No recibo a ninguno”. Entonces, habría que preguntarle si recibir dinero por incluir gente sin ningún mérito en sus listas clasifica como prostitución política. Ahora bien, el título de mi columna apunta a otro lado.

Hoy las encuestas muestran que Rodolfo está de tercero, después de Petro y del voto en blanco. Esto se traduce en que estamos frente a un político “cotizado”, con un capital en votos para nada despreciable a la hora de pactar alianzas, sin las cuales nadie se hace elegir presidente.

No creo que la estupidez colectiva en Colombia llegue hasta el punto de que este nuevo Abdalá Bucaram pase a segunda vuelta, pero sí lo veo después de la primera “negociando” los votos que haya obtenido con los dos eventuales oferentes que hayan quedado de primeros. ¿Quién da más?

En todo caso, la presencia de Rodolfo Hernández en la contienda por la presidencia podría terminar siendo dañina para la vida democrática de la nación. Dañina en cuanto tóxica, y esa toxicidad se manifiesta cuando acata las instrucciones de los mismos estrategas argentinos que lo llevaron a la alcaldía de Bucaramanga y que le hablan de revolcar las emociones del pueblo con frases agresivas, acudiendo incluso a los insultos contra los que señala de ser los malos del paseo.

Lo preocupante es que los votantes de Hernández pertenecen al mismo sector “indignado” de los que tienen a Petro en el primer lugar de las preferencias, donde el elemento coincidente es el rechazo y la rabia colectiva contra el gobierno uribista de Iván Duque.

Por cierto, es llamativo que a Rodolfo le encanta mover imaginarios con el tema de la prostitución. Durante la última campaña a la alcaldía de Bucaramanga dijo del entonces candidato Sergio Isnardo Muñoz que “lo han manoseado más que a prostituta de Puerto Wilches”. Y en entrevista que le hice para El Espectador, afirmó que “para gobernar solo se necesitan huevas”. (Ver entrevista).

¿Por qué le gusta recurrir con tanta frecuencia a expresiones procaces, propias si acaso de un rufián de esquina? Porque eso les fascina a las masas de conciencia primitiva, que son mayoría, las cuales interpretan su beligerancia como que este sí es un verdadero macho, igualito al macho que años atrás se grabó a sí mismo diciéndole a grito herido a un subalterno suyo que ¡le voy a dar en la cara, marica! Hoy Rodolfo sigue tan fielmente ese libreto, que ya le dio en la cara a uno.

En consecuencia, le cabe razón al muy activo líder social Julio César González, más conocido como Matador, cuando afirma que “Rodolfo Hernández es un corrupto más, un culebrero mal hablado, un truhan golpeador. Y eso les gusta a los ignorantes. Por eso eligieron a Uribe”. (Ver trino).

La parte dañina reside en que esos votos de “indignación” que Rodolfo le quita tanto a Petro como al centro, en primera vuelta jugarían a favor del candidato de la derecha uribista, llámese Fico Gutiérrez o Álex Char. ¿Qué pasará con el candidato que surja de la Coalición Centro Esperanza? Es la gran incógnita. Alejandro Gaviria nunca prendió motores, para desdicha del suscrito.

Sea como fuere, la popularidad de Rodolfo terminará por abrir una tronera entre los votos del candidato de la izquierda y el del centro en la primera vuelta, y esos votos a su favor, restados a los dos anteriores, jugarán a favor del que surja de la coalición Equipo por Colombia, abriéndole las compuertas para que pase a segunda vuelta. Mejor dicho, es tan solo gracias a esta “colaboración no pedida” de Hernández que la extrema derecha lograría lo que en su ausencia nunca ocurriría: que un candidato del desprestigiado modelo uribista logre pasar a la segunda vuelta.

Por eso hablo aquí de la delicada situación que se le presenta a Colombia cuando un señor gritón y cascarrabias -pero muy popular- decide meterse a la contienda electoral por la Presidencia, en lugar de hacer algo más provechoso para todos: buscar la Gobernación de Santander, en consideración a que es el único en condiciones reales de enfrentar al poderoso clan Aguilar.

Sin que nadie lo haya preguntado, me atrevería a sugerirle entonces que desoyera el consejo que le dio Víctor López (el mismo estratega español que asesora al presidente de El Salvador, Nayib Bukele), respecto a no hacer alianzas con nadie. Y que ante el daño colateral a la democracia que ocasiona su presencia en la contienda presidencial, desistiera de su candidatura para apoyar al candidato que prefiera entre los dos que salgan elegidos de las consultas de la izquierda y el centro, sin importar quién haya obtenido el mayor número de votos. El que mejor le parezca.

Es un hecho demostrable que su aspiración se desinflará después del 13 de marzo, enfrentado a tres poderosas maquinarias electorales y sin respaldo de bancada parlamentaria. Los votos de opinión que tiene no le alcanzan para pasar a segunda vuelta, debido a que su “rabo de paja” es muy grande.

Por todo lo anterior, si después de retirar su aspiración o de haber sido derrotado en primera vuelta, a Rodolfo le diera por buscar la Gobernación de Santander, en ese eventual escenario -y solo ahí- este pechito estaría dispuesto a apoyarlo. Como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”.

@Jorgomezpinilla

Recibe alertas desde Google News

Temas relacionados

Rodolfo Hernández