El Manchester United no solo es popular en Inglaterra. Es el club con mayor cantidad de hinchas en China, Indonesia y buena parte del sudeste asiático. Sin embargo, para dolor de muchos de sus hinchas, es propiedad de la familia Glazer, multimillonarios norteamericanos, personajes más interesados en el dinero que en el resultado deportivo.
Los Glazer adquirieron el club mediante una estrategia que todavía cuesta entender y menos aceptar. Aprovechando que, desde 1991, el club cotizaba en bolsa, en 2003 habían podido apropiarse del 15 % de las acciones. Llegaron al 57 % en 2005, y retiraron al equipo de bolsa cuando, meses después, alcanzaron el 75 % de las acciones. La operación por el 100 % del club rondó los 800 millones de libras.
La parte más extravagante, por no usar otra palabra, es que la mayoría del capital utilizado para adquirir el United provino de la misma institución. Los Glazer recibieron préstamos, garantizados por los activos del equipo, cuyos intereses pagaba el club. Finalmente, en 2012 entraron a cotizar a la Bolsa de Nueva York para refinanciar otras de las fuentes de capital utilizadas en la adquisición.
La solidez económica aunada al buen hacer de sir Alex Ferguson hicieron que el equipo siguiera rindiendo deportivamente hasta 2013. Pero Ferguson se retiró, y el vacío que dejó nunca se llenó. A cambio emergieron los intereses financieros de los Glazer.
Así, mientras los dueños usufructuaban la pasión de millones, la sólida estructura financiera comenzó a resquebrajarse. El Manchester United, a pesar de haber pagado más de 750 millones de libras en intereses desde que llegaron los Glazer y tener una deuda que ronda los 600 millones de libras, es el club que más dividendos aporta a sus propietarios.
Los dueños de los diablos rojos son prácticamente los únicos del fútbol inglés que obtienen dividendos de sus inversiones. Esto último hay que aclararlo. Los dividendos que recogen los Glazer son fruto del valor del club, de su aparente infinita capacidad de generar ingresos. Ellos, como se explicó, invirtieron poco de su dinero en el equipo. Nada ha sido obstáculo para que en la última década hayan recibido más de 130 millones de libras de dividendos.
A pesar de la falta de títulos, el equipo sigue siendo uno los que mayores ingresos generan en el mundo. Pero su caída ya la captan las cifras. En 2021, fue el quinto equipo de mayores ingresos en el planeta. En 2013 era el cuarto, desde entonces siempre clasificaba entre los tres primeros. Especialmente preocupante es la caída en el ingreso comercial, su principal fuente de ingresos, y que ya antes del covid-19 mostraba signos de estancamiento.
El caso del Manchester invita a reflexionar en que los equipos deberían mantenerse conectados con su comunidad. Pero entonces se acuerda uno del Barcelona, cuyos dueños son los socios. La reflexión tendrá que ser más profunda.