Publicidad

Cuando se gana de camiseta

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Jorge Tovar
09 de mayo de 2022 - 02:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La victoria del Real Madrid en las semifinales de Champions tiene al mundo recordando el “miedo escénico” del que habló Valdano en 1986. Aquella sensación de que el Santiago Bernabéu podría por sí mismo revertir la historia de un partido condenado a la derrota blanca. Hoy día diría que no es el estadio. El milagro del Madrid es el peso de esa camiseta.

Aunque algunos datan el origen en una remontada ante el Derby County en el 76, Valdano incluido, la realidad es que cuando el Madrid arrancó su andadura en la Copa de la UEFA de 1985, la leyenda del Bernabéu no existía. La razón es sencilla: al Madrid no lo goleaban.

Aquella temporada el Madrid fue goleado en octavos de final en Bélgica. El entonces poderoso Anderlecht, de Enzo Scifo, les endosó un 3-0 que parecía lapidario. A los treinta minutos de la vuelta, el Madrid ya ganaba 3-0; al final, 6-1. En Milán, ante el Inter, ya en semifinales, el Madrid perdió 2-0. Fue entonces cuando Juanito dijo aquello de “novanta minuti en el Bernabéu son molto longo”. Al minuto sesenta, el 3-0 cerraba la eliminatoria. El Madrid ganaría aquel trofeo ante el desconocido Videoton húngaro.

Una temporada después, el Barcelona jugaba la final de la Copa de Europa, mientras la prensa de Madrid defendía el nivel de la UEFA como superior al de la Copa de Europa. En octavos de final el Madrid cayó 5-1 ante el Borussia Mönchengladbach. El necesario 4-0 llegó en el minuto 89. En la final, el Inter ganó en Milán 3-1. El 5-1 de la vuelta proclamó al Madrid campeón de la UEFA.

Son estas remontadas, en conjunción con aquellas palabras de Valdano, las del miedo escénico, el origen del mito madridista. Curiosamente no en la Copa de Europa. La maravillosa Quinta del Buitre fue incapaz de remontar el 4-1 ante el Bayern en la semifinal de 1987. Pero la leyenda estaba instaurada.

Hoy día el patrón es diferente. El Madrid, por ejemplo, no fue goleado en Manchester. Un 4-3 es un excelente resultado de visitante. Lo dijo Xavi esta semana comentando sobre la victoria de su Barça en el Bernabéu. “La clave del 0-4 fue que no nos marcaron el 1-2”. Al Madrid después de matarlo, hay que rematarlo, porque, a medida que se acerca el final, la camiseta obliga a empujar, el rival se repliega, así sea el poderosísimo Manchester City.

El empuje, ordenado o desordenado, del Madrid al final del partido es fruto de su calidad, pero sobre todo de su historia, y del sentimiento generalizado, rival incluido, de que si marcan uno, seguirán derecho. No es el estadio. En el Bernabéu apenas había 60.000 personas, dos tercios de su capacidad. Es la camiseta. Ya lo dijo Roncero, el fanático hincha-periodista del Madrid en el Diario As. Ante el Barça se debe jugar de blanco. El City es apenas la última víctima del peso de esa camiseta.

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.