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Generación de cristal

Jorge Tovar

14 de abril de 2026 - 08:11 a. m.
Jugadores del Junior de Barranquillla durante una pausa de hidratación en la Copa Libertadores.
Foto: AFP - LUIS ACOSTA
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Hace rato la FIFA viene implementando un descanso obligatorio de tres minutos hacia el minuto 22 de cada tiempo. La pausa busca facilitar la hidratación y garantizar el bienestar de los futbolistas. Los entrenadores, como en el baloncesto, afinan la táctica del momento. En el Mundial será obligatoria la pausa, como lo estamos viendo en la Copa Libertadores y la Sudamericana.

Sindicatos y FIFA están satisfechos. Los unos lo buscaban hace años, la entidad rectora del fútbol mundial ve otra oportunidad para monetizar el producto. La pausa se entiende cuando haya condiciones extremas. En el pasado se lanzaban bolsitas de agua al campo. Hoy día se detiene el juego, así se dispute en unos agradables 18 °C.

En la semifinal de 1970, contra Italia, Franz Beckenbauer jugó desde el minuto 70 con el hombro dislocado. Ante la imposibilidad de un reemplazo, “el Kaiser” disputó 50 minutos con el hombro amarrado. El partido terminó con la victoria italiana, 4-3, en un tiempo extra histórico.

Más increíble es el caso de Juan Hohberg en la semifinal de Uruguay contra Hungría en 1954. Los magiares, que no perdían un partido en cuatro años, vencían 2-0 al comenzar el segundo tiempo. Sin embargo, los charrúas, hasta ese momento, jamás habían perdido un partido por la Copa del Mundo. Hohberg marcó el 2-1 en el minuto 75. Faltando cuatro minutos, empató.

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Al celebrar, el goleador se desplomó y perdió el conocimiento. El partido continuó al tiempo que el kinesiólogo uruguayo lo atendía con desesperación. No obstante, el corazón se detuvo. Así estuvo por 15 segundos hasta que consiguieron resucitarlo. En la banda vio cómo Kocsis marcaba dos goles que sacaban a Uruguay del Mundial. Así que regresó al campo. Literalmente había resucitado.

Eran, por supuesto, otros tiempos. Han muerto futbolistas sobre el terreno de juego. Más allá de que Hohberg jugó muchos años más, retirándose en 1966, un futbolista con el tipo de dolencias que seguramente tuvo en aquel partido de Suiza no podría seguir jugando al fútbol profesional. Recordemos el caso del Kun Agüero, quien apenas pudo jugar en el Barcelona debido a una arritmia cardíaca que lo obligó a retirarse del fútbol

Pero ayer y hoy hay excepciones. El cansancio ha cumplido un papel fundamental en la historia del fútbol. El extraordinario tiempo extra del Italia-Alemania en 1970 o el de Francia y Alemania en 1982 se debieron en buena medida al esfuerzo físico de los futbolistas. Hoy día la FIFA permite cinco cambios y uno adicional si la definición se va al tiempo extra.

Ahora, además, se detiene el partido a la mitad de cada tiempo. Si un equipo se siente presionado basta que en el minuto 20 caiga uno “lesionado” y el árbitro aprovechará para pitar la pausa. Ya ha pasado. Si antes entrenando dos veces a la semana jugaban a tope 120 minutos, ¿actualmente no deberían poder llegar al minuto 90 en buenas condiciones físicas los jugadores? Quizá sea una visión muy clásica, pero abogo por un fútbol más dinámico.

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Foto: El Espectador

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