La historia está llena de entrenadores ganadores y polémicos. Helenio Herrera en los sesenta. Recuerdo también a Clemente, aquel entrenador campeón con el Athletic de Bilbao a comienzos de los ochenta. En este sentido Mourinho no es una novedad. Lo nuevo es su documental, en Netflix.
Mourinho, recordemos, fue un técnico ganador. Hablo en pasado para que el lector vaya intuyendo hacia dónde voy. Tiene el portugués el gran mérito de ser el único entrenador campeón de la Champions League en el S. XXI dirigiendo a un equipo que no fuera de Alemania, España, Francia, Inglaterra o Italia. Contra pronóstico, el Porto ganó la Champions de 2003/2004. Un triunfo extraordinario para un equipo que, además, venía de ganar la Europa League un año antes.
De ahí se fue al Chelsea. Un equipo millonario, pero en construcción cuando llegó. Bicampeón de liga, se le atragantó la Champions. Retorno un tiempo después, con el Chelsea ya campeón de Europa para ganar otra liga. No pudo, tampoco, con la Liga de Campeones.
Del Chelsea salió al Inter, donde logró lo que no pudo en Inglaterra. Campeón de Europa y paso libre para entrenar al Real Madrid. Su misión, como lo afirma en el documental, romper al Barcelona, el de Guardiola, uno de los equipos más bellos de la historia.
El documental es un ejercicio contradictorio del propio Mourinho. Por un lado, insiste en que su lado personal es desconocido. Efectivamente, se niega a profundizar sobre su familia. Por otro lado, revela, o confirma, su ser más íntimo profesionalmente. Son dos las banderas que vende. Por una parte, vive y muere por el fútbol. Por otra parte, el fútbol, para él, es una guerra.
En el Real Madrid, tras el 5-0 con que lo recibió el Barça de Guardiola, reconoció que no podía ganar con fútbol. Él, que vive por y para el fútbol, eligió la guerra por encima del balón. Desde afuera teníamos esa impresión. El documental lo confirmó con lujo de detalles.
Las artimañas de Mourinho, aquello de ir a la guerra olvidando el balón, llevaron al Madrid a hacer lo que jamás había hecho en su rica y gloriosa historia. En la casa blanca el portugués estuvo tres años. Apenas ganó una liga y una Copa del Rey. Lo que nunca le habíamos visto al Madrid es la celebración estilo Champions de la Copa del Rey. En Cibeles, con la hinchada blanca celebrando un triunfo menor. Sí, ante el Barça del Guardiola, pero un título de menor nivel.
Mourinho, quien fomentó una guerra a muerte con el Barcelona, convenció a directivos e hinchas que una victoria en una simple Copa del Rey merecía una celebración de Champions. Durante el documental, Mourinho repite incansablemente que sólo a los ganadores les hacen un documental. Sospecho que no es su caso. El documental lo hicieron por ser polémico. Porque quien dice vivir por y para el fútbol, obvia el fútbol cuando se encuentra impotente. Con esa mentalidad, con su rendimiento reciente, cabe dudar que su segunda etapa en el Madrid sea exitosa.
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