En abril, la inflación anual llegó al 9,29 %. Los más afectados han sido los pobres, pues para estos el aumento de precios fue del 11,26 %; para la clase media, el 9,43 %, y para la alta, el 7,46 %. Se explica por el mayor peso que tienen los alimentos en los sectores de menores ingresos, ya que la inflación de la comida alcanzó el 26,17 %.
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La guerra de Ucrania explica, en parte, el crecimiento en el precio de los alimentos, porque ese país es un gran exportador de cereales y fertilizantes. Antes de la guerra, el precio del gas natural —materia prima para la producción de fertilizantes— se había multiplicado por cuatro. Las sanciones a la Federación Rusa, principal proveedor de gas natural a la Comunidad Europea, hacen prever que el precio continuará elevado.
El sector externo colombiano está beneficiándose de una bonanza en los precios del petróleo, carbón, níquel y oro, debido principalmente a la sustitución que se realiza del gas natural ruso por petróleo y carbón. El precio promedio del petróleo ha crecido en dólares en un 51 % en un año, el del carbón se ha más que cuadruplicado, el del níquel aumentó un 76 %. El precio del oro sube en un 42 %.
Se podría pensar que, hasta ahora, el efecto de la guerra de Ucrania en Colombia, desde el punto de vista exclusivamente económico, ha sido positivo; pero esto no es cierto. Los gobiernos del país han sido sordos a aceptar modificar las regalías y los impuestos cuando se producen ganancias extraordinarias inesperadas en la minería y el petróleo, para lograr una participación del Estado más equitativa. Australia y Canadá lo han hecho y EE. UU. lo está estudiando. en esta forma se beneficiaron de las bonanzas actual y de la primera década del siglo XXI. Los mayores ingresos fiscales buscan compensar para la sociedad el deterioro ambiental que produce la explotación.
El alza de los alimentos afecta a toda la población, en particular a la más vulnerable, pero los beneficios del aumento de los precios de los minerales se concentran en unas pocas empresas, que aumentan sus utilidades, en mucha mayor proporción que el Estado, al mantenerse el mismo nivel de regalías y la misma tasa impositiva. Por la participación accionaria mayoritaria del Estado en Ecopetrol, el fisco sí capta la mayoría de los altos precios del petróleo.
Los beneficios están ultraconcentrados, pero los costos son alta y regresivamente distribuidos.
Las regalías del oro se mantienen en el 3 %, similar a los de la explotación de la sal; rezagos de la colonia, cuando ambos minerales eran preciosos. Esta regalía no se ha modificado, a pesar del aumento del 506 % en los últimos 20 años y de más del 3.551 %, en los últimos 50 años, expresado en dólares. El elevado costo ambiental de esta explotación, la afectación a los acuíferos y los paramos han motivado, con razón, a las comunidades a oponerse a estos proyectos. En Cajamarca, Jericó y Bucaramanga, la ciudadanía ha votado en contra de esta actividad, pero el Gobierno Nacional no ha escuchado este pronunciamiento y persiste en el otorgamiento de permisos y licencias.
El bajo nivel de regalías permite utilizar la producción de fachada para el lavado de dólares. Basta declarar producción, pagar regalías, exportar y obtener los pesos a tasa de cambio oficial. La bonanza minera trae efectos muy diferentes a los que genera un aumento de precios del café. El crecimiento del 50 % el último año se distribuye entre 500.000 familias caficultoras.