La semana pasada, el aire de Bogotá estuvo altamente contaminado con macropartículas, que afectan la salud de sus habitantes, en especial embarazadas, niños y ancianos. La razón principal fue el fenómeno llamado “inversión térmica”, que impidió que las corrientes de aire circularan limpiando la atmósfera. La capital, a diferencia de Medellín, que está encerrada por montañas, tiene un flujo natural de circulación.
Las autoridades, para mostrar responsabilidad, tomaron una serie de medidas con sus correspondientes restricciones y multas. Varias preguntas surgen: ¿si están tan preocupadas por la salud del ciudadano, por qué...
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