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Daños colaterales

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José Fernando Isaza
17 de septiembre de 2008 - 01:12 a. m.
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UNA ADOLESCENTE EN LA INDIA SE suicidó el pasado jueves al conocer que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) había iniciado sus pruebas. Creyó en los cuentos aterradores de bromistas o de mal informados, en el sentido de que el choque de protones a velocidades cercanas a la velocidad de la luz iba a producir agujeros negros que se tragarían la tierra y produciría, eso sí una verdadera hecatombe, el fin del mundo. En otra región de la India sus habitantes fueron a los mejores restaurantes con sus familias para pasar un buen momento, antes de la llegada del fin de los tiempos.

Nuevamente los novelistas se anticipan a los hechos, el novelista Ph.D en Física Teórica Alan Lightman publicó en 1992 la novela Sueños de Einstein, que se desarrolla en Ginebra, y narra la vida de esa ciudad en el último día de la existencia del mundo.

El LHC se ha llamado el mayor experimento de la Física. Este calificativo puede ser discutible, en lo que sí existe acuerdo es en reconocerlo como el más costoso. La inversión es similar a la realizada en los dos túneles submarinos que unen el Reino Unido con el continente.

Las condiciones de temperatura y presión que se desarrollan después del choque de protones recrean los primeros instantes después de la explosión del Big Bang. Es bueno mencionar que la Física no ha desarrollado aún un modelo del mismo instante de la explosión. Como es posible, teóricamente, postular que al inicio del universo se crearon agujeros negros primitivos, se especuló que el LHC también los crearía y como los agujeros negros tienden a “engullirse” la materia cercana, en poco tiempo se tragaría toda la Tierra.

De nada valieron los comunicados de los científicos que trabajan en el LHC, explicando que no hay ninguna posibilidad de crear una agujero negro clásico, para esto se requiere una masa mayor que la del sol. A pesar de la alta energía del choque, ésta es inferior a la de los rayos cósmicos que permanentemente bombardean nuestro planeta y parece ser que éste no ha desaparecido. Aun en el improbable caso de producirse agujeros negros primitivos, estos tienen vida de instantes y se evaporan por efecto de la denominada radiación de Hawking.

¿Por qué tanto entusiasmo de los físicos con el LHC? En buena parte porque esto puede conducir a encontrar la partícula Higgs, postulado por Wolfgan Pauli hace más de 50 años. Su descubrimiento avanzaría un paso en la consolidación de una teoría unificada del cosmos. Esta partícula puede tener que ver con la gravitación y explicar por qué existe la materia con preferencia a la antimateria.

El LHC no intenta crear o descubrir gravitones, pieza que falta para explicar la gravedad y reunirla con las otras fuerzas de la naturaleza, la electromagnética, la débil y la fuerte.

El acelerador de partículas, que precede al LHC, situado en el mismo lugar, permitió descubrir las partículas W, Z, que unificaron el electromagnetismo con las fuerzas débiles y fuertes. Estas partículas también fueron descubiertas teóricamente por Carlo Rubbia y Simón Vander Meer, muchos años antes de ser detectados en el CERN. La antimateria también fue postulada por Paul Dirac y sólo descubierta decenios después.

Los científicos del CERN realizaron y actúan en un video con música y baile rap sobre el LHC. Parecen recrear La danza de los maestros.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

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