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De derivados y futuros

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José Fernando Isaza
01 de octubre de 2008 - 02:29 a. m.
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UN RESPONSABLE DE LA CRISIS FInanciera que viene al mundo occidental, y que está afectando con mayor gravedad a los Estados Unidos, es el uso masivo de instrumentos financieros como son los derivados; o derivativos, la compra venta de futuros y el empaquetamiento de hipotecas sin el análisis individual de riesgo.

Estas operaciones financieras se realizan, en muchos casos, con altos niveles de apalancamiento, es decir el riesgo lo corren no solo los accionistas, sino también y en mayor grado los ahorradores. El caso de Lehman Brothers es ilustrativo, por cada dólar de capital tenían inversiones por US$25, por lo tanto la vulnerabilidad a cualquier fluctuación en el precio de estas pone en peligro, como efectivamente ocurrió, la estabilidad de la empresa. Con fondos públicos fue necesario rescatar las dos grandes financieras hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, sus activos estaban representados por paquetes de hipotecas llamadas “sub-prime” de alto riesgo. Estas fueron otorgadas sin análisis de la capacidad de pago de quienes inicialmente las suscribieron. Los que en una primera fase las habían otorgado le pasaron luego el riesgo a las dos gigantes hipotecarias.

El otro causante de la crisis es el alto volumen de operaciones de compra venta de futuros, sean estos bienes físicos, monedas, tasas de interés, acciones. No se conoce con certeza el valor total de los contratos transados pero se sabe que superan varias veces el PIB mundial.

Las operaciones de especulación con futuros tienen una larga historia. La tradición judía narra las medidas que toma el faraón egipcio luego de que José le interpretara un sueño que pronosticaba 7 años de abundancia seguidos por 7 de escasez, en este período “La carestía cubría todo el país, José abrió los graneros y vendió el grano a los egipcios mientras el hambre arreciaba en Egipto… En el país mandaba José, el vendía grano a todo el mundo…” (Biblia del Peregrino). Esto le permitió a José obtener grandes réditos monetarios, y acrecentar su poder político. El anterior es un claro ejemplo de especulación, comprar barato en época de abundancia y vender caro en época de penurias. Puede avanzarse la hipótesis ¿Qué hubiera pasado si no se hubiera comprado para acumular grano?. Es interesante mencionar que los ciclos de 7 años corresponden aproximadamente a las variaciones de temperatura del océano Pacífico, denominado el fenómeno del Niño, que modifica globalmente el régimen de lluvias.

La compra venta de futuros, en particular de los llamados commodities (petróleo, metales, granos) es, en teoría, un buen método para reducir los riesgos financieros que una empresa puede sufrir por el aumento de precio de sus materias primas, o por la volatilidad en el valor de sus productos. Esta “sensata” idea fue pronto distorsionada, los futuros transados no tenían nada que ver con la necesidad de materias primas; o de un precio conocido de sus bienes se transaban, por ejemplo, los contratos de futuros de petróleo que superaban decenas de veces la producción total. Los futuros se convirtieron en papeles de especulación financiera, generalmente comprados con créditos fácilmente obtenibles. El peor resultado es el “riesgo moral”, las utilidades quedaron en manos de unos pocos y las pérdidas las asume, en buena parte, el contribuyente. Esta es la situación que vive hoy la economía de los Estados Unidos.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

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