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7 Apr 2022 - 5:30 a. m.

Educación

Como lo señala J.O. Melo, los resultados de las políticas educativas deben medirse por los resultados obtenidos de las instituciones oficiales. Anualmente, la revista Dinero publica los puntajes de las pruebas ICFES de los colegios de educación media. La evolución muestra una tendencia decreciente en el posicionamiento de los planteles públicos con relación a los privados. Si bien las políticas educativas tardan muchos años en producir resultados, no deja de sorprender que, a pesar de las publicitadas ejecuciones por parte de los mandatarios locales, en el sentido de la prioridad dada a la educación, el éxito parece ser elusivo. Por supuesto, la cobertura se ha aumentado y la infraestructura muestra mejoras, varios estudios prueban que hay factores que tienen más impacto en la calidad que la simple infraestructura. Cuatro candidatos presidenciales han sido alcaldes de ciudades importantes, por lo que sería interesante que analizaran cómo les ha ido a los colegios oficiales de sus localidades en las evaluaciones.

Estas pruebas del 2021 muestran lo siguiente. Entre los 100 mejores colegios solo se encuentra uno público: el Alexander von Humboldt en Barranquilla, puesto 45. En los 200 primeros lugares hay dos públicos: aparece el Municipal Nacional de Pitalito. El colegio mejor posicionado en Bogotá, el Instituto Técnico Central, se ubica en el puesto 239. En el puesto 270 está el Liceo Colombia, del Ejército, en Bogotá. El colegio con mayor puntaje en Medellín es el Sor Juana Inés de la Cruz, en la posición 734. Entre las 1.000 instituciones mejor calificadas solo hay otro colegio de Medellín en el puesto 832.

La prueba ICFES se aplicó en 14.000 colegios públicos y privados. En los 900 de mayor puntaje solo clasificaron 52 colegios oficiales. La mayoría de ellos localizados en ciudades intermedias. Un retroceso con relación al 2015, cuando 75 colegios oficiales quedaron entre los 1.000 primeros, la mayoría en Tunja, Duitama, Sogamoso, Bucaramanga, San Gil, Ipiales, Pasto, Monguí y Charalá. Analizados los años 2015 y 2018 se encuentra que Boyacá, Santander y Nariño mostraron mejor desempeño que Bogotá D. C. y Medellín, confirmando que tiene más importancia el compromiso de los profesores y su cercanía con los estudiantes que la simple inversión física.

La pandemia amplió la brecha educativa, pues el puntaje promedio obtenido por los colegios oficiales fue de 239 y en los privados es 274. Por estrato socioeconómicos es aun más preocupante: en el estrato 1, el puntaje promedio fue de 219 y en el 4 fue 299.

Con todos los sesgos que pueden tener estas evaluaciones, hay una alta correlación entre el puntaje, la admisión en las universidades de más alta calidad y la reducción de la deserción. A los estudiantes de estratos bajos se les está cerrando la posibilidad de movilidad social mediante la educación; el sistema está perpetuando la desigualdad social.

Fecode, que ha sido firme en reclamar los derechos justos de los profesores, debería analizar los resultados de sus luchas sindicales añadiendo como dimensión el resultado de sus estudiantes. En los mejores colegios privados, el costo de las matrículas les permite lograr altos niveles de calidad. Caso excepcional es el Liceo Campo David, en Tunjuelito, dedicado a los estratos 1, 2 y 3, que se mantiene en la posición primera o segunda, y sus estudiantes en más del 95 % (a veces el 100 %) son admitidos en la Universidad Nacional.

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