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Los resultados de las pruebas del Icfes Saber 11 del 2015 dejan muchos interrogantes sobre la calidad de la educación pública.
Unos primeros análisis realizados por Jorge Orlando Melo, y la clasificación de los colegios 2015 hecho por la revista Dinero, permiten observar grandes diferencias entre la educación privada y pública en el aspecto de calidad.
Si se quiere evaluar la política educativa de nivel medio hay que separar los resultados de los colegios públicos y privados. No es de extrañar que de los 20 colegios con mayor puntaje, 11 sean de Bogotá, todos privados, muchos de ellos con precio de matrículas que superan dos veces lo que cobra la universidad más costosa. Una notable excepción es el colegio con mayor puntaje nacional, el Liceo Campo David, privado; ubicado en la localidad de Tunjuelito, con instalaciones sobrias, pero con directivos y profesores comprometidos. Sus estudiantes son de estratos 1, 2 y 3. En palabras del rector, “hemos logrado que el 80% de los estudiantes ingrese a la Universidad Nacional”.
En la clasificación, el primer colegio público que aparece es el Instituto Alexander von Humbolt de Barranquilla, que ocupa el puesto 99. En Bogotá, el colegio público mejor calificado es el Instituto Antonio Ramírez Montúfar, en el puesto 220. Por su parte, en Medellín el mejor renqueado ocupa el puesto 377. Entre los primeros 500 colegios sólo están 18 públicos, si se extiende la lista a 1.000 colegios, se encuentra que sólo hay 75 públicos entre ellos. Como es bien conocido, es bajo el nivel de la calidad de la enseñanza media en comparaciones internacionales; la calidad de la pública es peor. La política educativa no está cumpliendo uno de sus objetivos, dar igualdad de oportunidades; los colegios públicos, que para una mayoría de los colombianos son la única opción de estudios, más que promover la movilidad social perpetúa la inequidad. Las secretarías de Educación y Fecode deberían decir algo al respecto.
Cuando el análisis se hace por ciudad, los resultados muestran que los mejores niveles educativos no están en las grandes urbes como Bogotá, Medellín, Cali. Por el contrario los mejores están en San José de Miranda, Colón, Corrales, Monguí, Contratación, Charalá, Gualtamaní, Málaga, Jordán y Belén. Para evitar sesgos, si se comparan, sólo los municipios en los que se presentaron más de 1.000 estudiantes, los mejor calificados son Tunja, Duitama, Sogamoso, Bucaramanga, San Gil, Ipiales, Pasto.
Se observa, al igual que los años pasados, el mejor nivel en los departamentos de Boyacá, Santander y Nariño.
Bogotá ocupa el lugar 148 de los colegios públicos y el 49 de los privados. Medellín el 212 en los públicos y 142 en los privados. Cartagena el puesto 772 en educación pública y 105 en la privada. Santa Marta no lo hace mejor, 807 y 132, respectivamente. El “farolito” lo lleva Nuquí, posición 1108.
Es, por lo menos, indignante el resultado de la educación pública en regiones que recibieron jugosas regalías; Albania, donde está la mina de El Cerrejón, ocupa la posición 886. Puerto Gaitán no invirtió en calidad educativa los billones que recibió de regalías de Pacific Rubiales, tiene el puesto 712; Yopal lo hizo mejor, 274. Riohacha sólo alcanza el lugar 849.
Muchos de los municipios petroleros y mineros tampoco invirtieron en servicios públicos; los niveles de calidad y cobertura son inferiores a los promedios nacionales.
