El 20 de septiembre tuvo lugar en la Universidad de Harvard la ceremonia de entrega de los Ignominiosos Premios Nobel (Ig Nobel). Como ha sido tradicional, asistieron varios Nobel laureados por la academia sueca.
De gran aplicación es el premio Ig Nobel de Acústica: un mecanismo capaz de interrumpir a cualquier persona que se exceda en el uso de la palabra. Se le transmiten al orador sus palabras, provocándole una confusión tal que le es imposible proseguir su disertación.
Aunque estaba prevista una demostración del procedimiento que mereció el premio de Medicina, se suspendió para no herir susceptibilidades. El trabajo busca reducir el riesgo de explosiones de gas durante la colonoscopia.
El suministro de calor durante el procedimiento, la combinación del oxígeno atmosférico con el metano producido por la fermentación de alimentos no digeridos, provoca en algunos casos explosiones del intestino peligrosas para el paciente y el personal médico.
El galardón de Literatura fue otorgado, con toda justicia, a la oficina de responsabilidad o transparencia (accountability) del gobierno americano. Se premió un informe que fija las normas para la elaboración de informes cuyo objeto sea la recomendación de cómo se elaboran informes que traten sobre informes.
El Ig Nobel de Física lo recibió un profesor de matemáticas. Observando a las alumnas que se paseaban por el campus de Stanford, se preguntó: ¿por qué las colas de caballo se balancean a los costados, aunque la cabeza se mueva hacia arriba y hacia abajo? Encontró las ecuaciones que modelan la forma y el movimiento del cabello. Hay inestabilidad si la frecuencia del paso de las jóvenes es dos veces la frecuencia de la cola de caballo modulada como un péndulo.
En el análisis de las imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) del cerebro también hay falsos positivos. El Ig Nobel de Neurociencia se otorgó al trabajo que muestra que cuando las técnicas estadísticas de interpretación de fMRI se aplican al cerebro de un salmón muerto pueden sugerir actividad cerebral.
Un trabajo de dinámica de fluidos fue premiado: ¿cómo debe llevarse una taza de café para evitar que se derrame? Utilizando las ecuaciones de onda se determina la relación velocidad/llenado de la taza para impedir que la superficie del café sobrepase los bordes. No se conoce si analizaron la situación cuando la taza es sostenida por un jinete en un caballo de paso.
Otro premio lo recibió una empresa rusa que afirmó haber desarrollado un proceso para convertir viejas municiones en diamantes. Años atrás este premio lo recibió el físico húngaro-norteamericano Eduard Teller, promotor de la bomba de hidrógeno; no dudaba en aconsejar su uso, aun a costa de acabar la civilización. Este personaje inspiró la película de Kubrick, Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba. Peter Sellers interpreta a un científico como Teller.
En Química, el reconocimiento fue para un investigador que observó que en un pueblo a muchas personas el pelo se les coloreaba de verde. Descubrió que sus casas tenían tuberías de cobre; el agua caliente disolvió el recubrimiento.
En Psicología se otorgó a la investigación sobre cómo se afecta la percepción de altura de la Torre Eiffel según la inclinación de la persona que la mire.