24 Jul 2019 - 7:55 p. m.

Los mediocres resultados de la cruzada contra la dosis personal

Las políticas públicas deben ser eficientes y lograr los objetivos que buscan, no deben concentrarse en su popularidad sino en sus resultados. Los gobiernos lanzan con gran publicidad políticas generalmente represivas, diciéndole a la ciudadanía que buscan reducir la inseguridad, disminuir la criminalidad y la violencia o simplemente retomar las buenas costumbres.

Durante un tiempo las monarquías absolutistas desestimularon el consumo del café en sitios públicos pero cerrados. Creían, y no les faltaba razón, que allí se reunían los conspiradores. Antes de combatirse con medios de salud pública, el consumo del tabaco en algunos países era castigado penalmente. La prohibición del alcohol en Estados Unidos estimuló la proliferación de las mafias y la violencia; hoy en sus ciudades los casinos hacen parte del paisaje, antaño eran camuflados y su operación corría a cargo de las mafias que sobornaban a los políticos y a la policía. La prostitución no desapareció ni disminuyó mientras estuvo prohibida con sanciones penales. Lo que las iglesias llaman pecado algunos gobiernos lo convierten en crimen, propiciando así la corrupción y la violencia.

Síguenos en Google Noticias