Publicidad

Novela y realidad

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
José Fernando Isaza
30 de diciembre de 2010 - 02:56 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

LA NOVELA ES UN GÉNERO DE FICción, las buenas desarrollan personajes y sucesos creíbles.

En las de ciencia ficción, los personajes y hechos no son creíbles en el presente o pasado, sí lo deben ser en una idea del futuro. La novela histórica tiene como núcleo central hechos reales entremezclados con personajes y sucesos imaginados por el autor. Las grandes novelas históricas se fijan en la memoria colectiva con mayor fuerza que la realidad. Ejemplos abundan, la revolución francesa narrada por Dickens en Historia de dos ciudades permite conocer estos acontecimientos como un ensayo histórico. Robert Graves escribió novelas históricas como Yo Claudio. La que causó mayor polémica y que el Opus Dei la clasifica entre los libros prohibidos, es Rey Jesús. En esta obra Graves afirma que en realidad Jesús es el rey de los judíos pues es hijo de Herodes y así lo reconoce Pilatos, quien al interrogarlo no se burla de él al preguntarle ¿Eres el Rey de los Judíos? Graves especula que la matanza de los inocentes se debe al temor de Herodes de ser depuesto por un heredero con claros derechos sucesorales. Lo sorprendente es que Graves afirma que su obra es una novela no necesariamente real, pero que todas las afirmaciones registradas en ella, con la excepción de un delirio de María Magdalena, tienen fuentes documentadas. Amos Oz en su autobiografía Una historia de amor y oscuridad dedica un capítulo a precisar que su obra es su propia historia y la de sus antepasados, que participan en la creación del Estado de Israel, alerta que se tomó licencias literarias, pero no da las claves para que el lector sepa qué es realidad y qué es ficción.

Pasando de lo sublime a lo ridículo, el libro de Yidis Medina Mi confesión, con el subtítulo “De rodillas en el baño presidencial”, podría llamarse “novela histórica” por supuesto de bajo vuelo. Es posible que los hechos narrados no se ajusten completamente a la realidad, pero las acciones y diálogos son creíbles dada la naturaleza de los personajes. La ambición de poder del ex presidente y su decisión de avalar cualquier mecanismo, así éste se apartara de la ley, para lograr su reelección, puede hacer pensar que el sitio donde se solicitara un voto decisivo, así fuera el baño, no debía causarle problemas. Si algunas veces usó lenguaje más propio de lunfardo y de arrabal que de Primer Magistrado: “Te pego en la cara marica” ¿por qué no pensar que usara uno más sutil? Como “Hágame este favorcito”. La arrodillada no parece necesaria dada las estaturas relativas del solicitante y la solicitada. Por otra parte si, quien vendió el voto utilizaba indistintamente las materas o los sanitarios, al confundir los objetos es posible que la escena haya tenido lugar, no en un baño, sino en una terraza con alguna dotación de jardinería. La escena con el entonces Ministro del Interior, es una página de antología costumbrista, que recuerda los radio humoristas antioqueños de los años 50. Es creíble, aunque no sea cierta. Si el ex ministro consideraba que el objetivo de su vida se realizaba, si el jefe de Estado se perpetuaba en el poder ¿por qué no podía ofrecer dádivas por los votos necesarios? Las alusiones a la patria y al sacrificio que por ella realiza, dando la espalda púdicamente mientras la confesa parlamentaria abona con sus excreciones las matas, sólo es un pequeño esfuerzo para lograr el cometido. La realidad de la comedia no se conoce pero sí los resultados: la reelección.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.