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Obama en la universidad de El Cairo (I)

José Fernando Isaza

17 de junio de 2009 - 09:35 p. m.

EL TEÓLOGO CATÓLICO HANS KÜNG afirma que sin paz religiosa no habrá paz mundial.

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Señala la urgencia de llegar a acuerdos entre las tres religiones monoteístas, el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, en aspectos como la creación de un Estado palestino y el reconocimiento de Israel, un estatus para garantizar el libre acceso, la libertad de cultos, y el respeto por las áreas sagradas de cada una de las religiones. En 1991 escribió: “No podemos desconocer que cada una de las tres religiones abrahámicas afirman tener derechos fundamentales sobre Jerusalén… De ahí que esas escasas quince hectáreas del lugar del templo constituyan hoy el trozo de suelo más discutido de esta tierra en que el más mínimo abuso tiene consecuencias cruentas…”. Puede no ser coincidencia que un año antes del atentado a las Torres Gemelas, el ex general israelí Ariel Sharon marchara sobre la explanada de las mezquitas pidiendo que sobre éstas se inicie la construcción del tercer templo. No deja, también, de sorprender que el área de la explanada de las mezquitas coincida con la del World Trade Center. La teóloga Karen Armstrong, en su libro Guerra Santa, las cruzadas y su impacto en el mundo actual, dice que es posible rastrear el conflicto que desemboca en el atentando del 11 de septiembre y las guerras de Irak y Afganistán, y señala su inicio el 25 de noviembre del año 1095 cuando el papa Urbano II convocó a la primera cruzada.

Obama en El Cairo habla como un estadista y un intelectual, no rehuye los temas polémicos de las relaciones entre Estados Unidos y los países musulmanes. En sus palabras dice: “He venido hasta aquí para buscar una nueva relación entre EE.UU. y los musulmanes del mundo”, reconoce que la relación entre Islam y Occidente incluye siglos de coexistencia y cooperación pero también conflictos y guerras religiosas. Se describe como un cristiano que ha vivido en países musulmanes y ha podido conocer en palabras y hechos las posibilidades de tolerancia religiosa y la igualdad racial. Al citar el Corán le antepone el adjetivo “sagrado”. Menciona unos hechos históricos, poco conocidos: un país musulmán, Marruecos, fue el primero que reconoció la independencia de los EE.UU. En 1796 el segundo presidente, John Adams, escribió: “Estados Unidos no tiene en sí mismo carácter de enemistad hacia las leyes, la religión o la tranquilidad de los musulmanes”. Dice que el primer senador musulmán americano juró defender la Constitución utilizando el mismo Corán que Jefferson tenía en su biblioteca personal. Esta referencia es interesante pues investigadores como Dawkins y Hitchens concluyen que Jefferson, más que deísta, masón o agnóstico, era ateo.

Volviendo a temas de tensión más actuales, Obama reafirma la necesidad de un Estado palestino. “Así no dejamos ninguna duda al respecto: la situación del pueblo palestino es intolerable. EE.UU. no dará la espalda a la legítima aspiración palestina a su dignidad, sus oportunidades y un Estado propio”. Por supuesto reafirma los vínculos inquebrantables entre Israel y EE.UU. y pide a Hamás poner fin a la violencia y reconocer el derecho de Israel a existir. Y añade: “Estados Unidos no aceptará la legitimidad del mantenimiento de los asentamientos israelíes”. En varias partes del discurso rechaza la violencia como forma de accionar político y le pide a Israel suspender la prolongada crisis humanitaria de Gaza.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

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