13 Jan 2022 - 5:30 a. m.

Ucrania

Analistas estiman en cerca de un 40 % la posibilidad de que Rusia invada a Ucrania en 2022. Ucrania no pertenece a la OTAN, por lo tanto esta alianza no intervendría militarmente para defender el país. Se recurriría a las tradicionales e ineficaces sanciones económicas. El problema es que las anunciadas parecen un tiro en el pie para Europa. EE. UU. amenaza con impedir la operación del gasoducto Nord Stream 2, que proveería combustible a Europa, reduciendo la dependencia del paso por Ucrania. Hoy Europa enfrenta una escalada en el precio del gas natural que lo ha multiplicado por cinco, afectando no solo la industria sino las facturas domésticas, en forma tal que algunos países contemplan otorgar subsidios directos a los hogares. Si bien la restricción del Nord Stream 2 afecta las finanzas rusas, los más perjudicados son los países aliados de EE. UU. Por otra parte, la capacidad de exportación de gas natural licuado, producido por fracking en EE. UU., no solo es limitada, sino que el precio ha escalado casi al mismo nivel que el precio spot del ruso.

Se busca una salida política para resolver la crisis de Ucrania. Para Rusia, la posibilidad de que Ucrania entre en la esfera de influencia de la UE es una línea roja, pues llevaría a una eventual participación en la OTAN, con posibles bases nucleares en su territorio, amenazando los grandes centros urbanos. Algo similar a lo que ocurrió en 1963 con la instalación de las bases nucleares en Cuba a 95 millas de EE. UU. El mundo estuvo a punto de llegar a una confrontación nuclear; se resolvió con la aceptación de EE. UU. de no instalar misiles en Turquía, frontera en ese entonces de la desaparecida URSS, y con el compromiso de EE. UU. de no invadir a Cuba.

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