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Uribe Uribe

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José Fernando Isaza
16 de octubre de 2014 - 02:59 a. m.
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Ayer se conmemoraron los 100 años del asesinato de Rafael Uribe Uribe.

Además de su trayectoria como valiente militar y regular estratega en las guerras civiles de finales del siglo XIX y en la Guerra de los Mil Días, es reconocido como hombre de Estado, moderno para la época, impulsador de las teorías socialistas afines a las de Jean Jaures, promotor, con Benjamín Herrera, de la creación de la Universidad Libre.

Su ideario político se puede enmarcar en las acciones para disminuir la extrema pobreza, expedir una legislación obrera, combatir el alcoholismo, las enfermedades contagiosas, reconocer la educación básica como un derecho, luchar contra la corrupción, atenuar el régimen presidencial, combatir la pretensión de algunos miembros del clero y militantes conservadores en crear un “partido de la Iglesia”. Ante la dificultad de lograr la separación de la Iglesia y el Estado, proponía que los partidos políticos diferentes al conservatismo no fueran perseguidos. En los púlpitos se cuestionaba si en la confesión se podía absolver a quien se declarara liberal. El clérigo español Félix Sardá pedía la fundación del partido de la Iglesia y que quienes no pertenecieran a él estaban en pecado. Los escritos de Sardá contaron con el “Imprimátur” de la Santa Sede y eran acogidos en Colombia

Estos hechos motivaron a Uribe Uribe a escribir el libro De cómo el liberalismo político colombiano no es pecado. Con el estilo del más clásico escolástico y utilizando para su tesis obras de escritores católicos, busca desmontar la tesis del papa Pío IX, quien en la encíclica Syllabus condena, entre otras cosas, el sufragio universal, la libertad de prensa, la libertad de cultos y conciencia, el liberalismo, la separación de la Iglesia y el Estado. Uribe Uribe se apoya en los trabajos de Fray Conrado Muiños y de monseñor Dupanloup; este ultimo trató de atenuar las retardatarias ideas de la encíclica Syllabus y matizó la condena al liberalismo así: “El liberalismo no estaba oficialmente clasificado como herejía”.

Cuando se pasa por Riosucio, se recuerda a Pío IX, Pionono, pues una popular torta lleva este nombre.

Uribe Uribe no quiere crear antagonismos con el clero —podría ser fatal para la supervivencia del liberalismo—. Afirma: “La Iglesia no condena nombres, no es un tribunal filológico, condena escritos y sistemas. Lo irónico es que el libro de Uribe Uribe fue incluido en el Index Librorum Prohibitorum. Es el único autor colombiano que ha recibido tal honor. El “índice” se concentraba más en autores europeos, pocos latinoamericanos; Vargas Vila no estuvo incluido en el Índice de la Congregación de la Fe —antes Inquisición—.

Algunos clérigos hacían sus propios listados de libros prohibidos. En Colombia, Pablo Ladrón de Guevara confeccionó en 1910 un listado de “Novelistas malos y buenos”, siendo aquellos los amorales que no cumplían con la doctrina católica; en ese listado incluyó a Vargas Vila como malo; en justicia, con excepción de sus diatribas, no era un buen escritor.

Los versos cojos, de la historia del Partido Liberal, recuerdan a Herrera y Uribe Uribe: “Está de luto la liberal bandera/ porque se ha muerto el general Herrera/ Y como si esto no fuera bastante/ se encuentra enfermo el general Bustamante”.

“Asesinos Galarza y Carvajal / que matásteis a Uribe Rafael/ Si no lo hubieras matado ¡cómo estaría de contento él!”.

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