Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

De Piketty a Deaton

José Manuel Restrepo

06 de febrero de 2016 - 10:30 p. m.

Muy relevante la llegada de Thomas Piketty a Colombia y más aún en el marco de una eventual reforma tributaria estructural y de la necesidad de que Colombia crezca más.

PUBLICIDAD

El planteamiento central de Piketty en su libro El capital en el siglo XXI, que se ha convertido en una revolución para muchos, es que la inequidad crece por cuanto la riqueza del capitalista crece más rápido que el aumento de los salarios reales de los trabajadores. Como una rápida conclusión, se hace conveniente redistribuir la riqueza por la vía de impuestos. Sin embargo, el libro de Piketty no deja de tener profundas diferencias en el mundo académico. Algunos critican el haber incluido la vivienda en el capital, asunto que sesga rápidamente los resultados obtenidos, por cuanto recientemente hemos asistido a un “boom” inmobiliario derivado de un mercado financiero excesivamente generoso o muy poco regulado (v.g. la crisis del 2008). Demuestran estos autores que si se excluyera la vivienda, el resultado sería distinto.

Otros señalan que el trabajo de Piketty poco profundiza no en el 1 % más rico sino en el 99 % restante, donde aparecen razones más convincentes para la desigualdad en dicho grupo, tales como la educación, el cambio tecnológico, la globalización, las instituciones mismas. Peor aún para otros más, es que Piketty no aborda dentro del concepto de capital el concepto de “Capital humano”, que suficientemente justifica muchos casos de personas que al educarse a un más alto nivel, logran avances sustantivos de ingresos y reducen la inequidad significativamente.

Pero las críticas no terminan allí y aparecen también en la perspectiva de política económica al criticar la famosa propuesta de un impuesto universal y progresivo al capital, asunto que para muchos es inviable y utópico y no deja de ser una idea sólo romántica. Si sólo en Colombia usted recuerda la dificultad para poner en cintura uno de los paraísos fiscales, imagínese esto mismo a nivel global. Por esto, no es extraño oír al presidente de ANIF decir respecto del trabajo de Piketty: “bien la investigación, el tema, el mensaje de política económica… pero las recomendaciones son unas babosadas porque no son implementables, entonces se quedó corto”. Para muchos Piketty no pasa de dar un “sermón ideológico que fomenta una hostilidad casi medieval hacia las rentas del capital”.

Read more!

Sin llegar tan lejos, propongo destacar de Piketty la genuina preocupación por la inequidad y el intentar buscar una causa. Sin embargo, recomiendo ir más a fondo a estudiar en simultánea la perspectiva del trabajo del premio nobel de Economía Angus Deaton, y en particular su obra El gran escape. Para Deaton, nunca como ahora habíamos visto en el mundo un progreso y crecimiento de tal envergadura que ha permitido que miles de millones de personas (por ejemplo en Asia) salieran de la pobreza, y cómo los últimos 30 años han sido históricos en mejoría para los pobres del mundo (por ejemplo en América Latina y Colombia).

En otras palabras, en simultánea con el aumento en la desigualdad de ese 1 % contra el 99 % restante que propone Piketty, el mundo nunca como antes había logrado disminuir la pobreza absoluta y relativa y construir una mucho más grande clase media y adicionalmente reducir la inequidad entre los países desarrollados y los emergentes.

Read more!

La razón de esta aparente contradicción entre la obra del nobel y la de Piketty es que el primero considera factores adicionales de progreso como el acceso al conocimiento, educación, desarrollo tecnológico, innovación, entre otros.

Lo que debemos al final buscar es una política económica sensata, que reduzca la inequidad, pero que no frene el dinamismo del crecimiento y de las inversiones, y que no se simplifique el debate de la inequidad a un impuesto universal al capital que pueda oscurecer oportunidades de progreso productivo desde la educación, la innovación, la ciencia y la tecnología, y en general el capital humano.

Para leer a Piketty, recomiendo hacerlo de la mano del premio nobel Angus Deaton, y descubrir que hay más causas y acciones de cara a la necesaria reducción de la detestable inequidad.

@jrestrp / jrestrep@gmail.com

No ad for you
Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.