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La venta del 9,9% de Ecopetrol

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José Roberto Acosta
27 de noviembre de 2010 - 03:00 a. m.
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La orden del presidente Santos de vender el 9,9% de las acciones de Ecopetrol para financiar obras de infraestructura vial tuvo efecto bajista en la Bolsa, pues la mayor oferta y las estimaciones del precio al que se vendería dicha participación ablandaron el mercado.

Al precio actual de la acción en bolsa, el Gobierno recibiría cerca de $ 15,6 billones, es decir, casi el 11% del presupuesto aprobado para la vigencia fiscal de 2011 y en el que apenas un billón se destinaba para infraestructura vial. Esta venta sería una fuente extraordinaria de ingresos fiscales, que aún no se conoce si sustituiría endeudamiento interno y externo, favoreciendo la posición de endeudamiento de la Nación, lo que mejoraría la cotización de los TES y demás títulos de deuda pública en el exterior, bajando la presión por financiamiento.

Ahora bien, viene la aprobación de la Regla Fiscal y este tipo de ingresos extraordinarios deberán ajustarse a ella, permitiendo racionalizar el uso de la venta en obras por un largo período que, sin duda, estimulará los demás sectores de la economía que nutrirán con materias primas la demanda que estas obras absorban. Definitivamente es mejor ser rico que pobre, y la decisión de privatizar el 9,9% de Ecopetrol permite repartir parte de la riqueza petrolera en sectores diferentes que, más que subsidios, necesitan infraestructura vial que les haga más eficiente la distribución de sus productos, tanto a nivel local como hacia el exterior.

El precio de cierre actual de la acción de Ecopetrol equivale a pagar 22 veces las actuales utilidades anualizadas, es decir, que si las utilidades se mantuvieran, en 22 años se recuperaría la inversión y aunque todo está dado para que éstas aumenten, el vender en este momento intenta solucionar problemas inmediatos, como es la apremiante necesidad de vías de comunicación. Esta es una de las deudas del anterior gobierno y constituye el principal cuello de botella para la competitividad.

Para esta venta es probable que se permita la participación de inversionistas internacionales, aprovechando la integración con la bolsas de Chile y Perú. También es factible que el precio no sea tan favorable como en la emisión de acciones nuevas de 2007. Sin embargo, el principal interrogante será el nivel de eficiencia con que se apliquen los recursos de esta venta extraordinaria y que no se quede en la venta del sofá para gastarlo en cigarrillos.

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