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EL PAÍS APENAS COMIENZA A ATERRIzar de los rescates de secuestrados. La preocupación ahora es la agitación en amplios sectores de víctimas de confusas medidas en la administración pública.
Las protestas por las planillas para pagar pensiones y salud, así como por otras normas que pretenden ayudar a gentes sin trabajo, se deben al choque generacional. La juventud de menos de 35 años, que nació al lado de computadores y celulares y ocupa ya posiciones de autoridad, no entiende que la mayoría de habitantes ignora los secretos de la internet, que han reemplazado hábitos de vida que tenían sencillos intercambios por medio de la voz y la escritura.
Un “trabajador independiente” es una persona que no tiene oficio o entrada fija y busca la vida como puede para conseguir acaso uno solo de los tres golpes de comida diarios. El Gobierno trata de darle ayuda, pero la forma de hacerla llegar la entrega a jóvenes que aprendieron a oprimir teclas antes que a leer y escribir.
La inmensa mayoría de los necesitados son campesinos desplazados, viudas o personas mayores que no han podido comprar o no saben usar los nuevos aparatos. Si una planilla los obliga a cumplir un proceso por medios electrónicos o de comunicaciones automáticas, es natural que se desconcierten o sean engañados o explotados por los que sí saben para qué sirven las teclas.
Peor que el aprendizaje de la digitalización es el tormento de los teléfonos para quienes sólo habían llegado a manejar los conmutadores. El PBX elimina las telefonistas, al cambiarlas por grabaciones en serie que enloquecen al usuario. Que marque el dos; si no le contestan, marque el ocho y si no, escuche un comercial desesperante, mientras hay una línea desocupada.
Para aplacar las protestas en épocas preelectorales y de reajustes políticos, sería bueno entender esa desadaptación de generaciones y comenzar por ofensivas para que los mayores se reeduquen en el uso de las modernas comunicaciones.
COLETILLA.-Era más tranquila la vida antes de la inflación de las teclas.
