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Escritores comprometidos, no neutrales

Juan Carlos Botero

17 de septiembre de 2021 - 12:30 a. m.

Hay burradas menores y otras mayores, pero que un Gobierno divida a los escritores de su país entre críticos y “neutrales” es, sin duda, una de esas burradas históricas que no se olvidarán pronto.

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Lo que sobresale de esta metida de pata de la Embajada de Colombia en España son dos cosas. La primera es la torpeza de un burdo acto de censura. El Gobierno prefiere marginar ciertas voces contrarias a su gestión, y la arbitraria selección que se hizo de autores que debían viajar a Madrid lo dejó en claro.

La segunda es la ignorancia de nuestra historia literaria. Porque es muy difícil encontrar un autor en América Latina que se pueda calificar de neutral, que no tenga un compromiso político y social evidente. Ese tipo de escritor sí existe en otras latitudes, pero en este continente es una rareza y la razón es tan sencilla que Octavio Paz la resumió en dos palabras: “Ver duele”.

En efecto, es imposible que no nos duela la realidad de nuestra tierra. Un continente abrumado de sufrimiento, violencia, pobreza y desigualdad social. Y es menos probable que aquel dolor no motive a criticar o denunciar el orden político que ha perpetuado tanta infamia. En Colombia, por decir, nuestra violencia es colosal y desmedida. Los horrores que el país sufre a diario incluyen secuestros, masacres, asaltos a poblaciones, bombas en oleoductos, destrucción de puentes y torres de energía, homicidios, magnicidios, carros bomba, burros bomba, collares bomba, niños bomba, minas quiebrapatas, reclutamiento forzoso de menores, violaciones a todas las edades (desde bebés de meses hasta ancianas nonagenarias), sicarios y grupos guerrilleros, fuerzas paramilitares, bandas criminales, delincuentes comunes, narcos sanguinarios y un tráfico ilegal de drogas que envilece todas las capas de la sociedad, más falsos positivos, plagios colectivos, torturas con sopletes, reyertas con machetes y mutilaciones con motosierras.

Es imposible que esto no se perciba. Y es imposible que esto no duela.

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Sin embargo, que un escritor defienda un compromiso político no implica que tenga, a la fuerza, una postura partidista. Se pueden tener ideas políticas sin pertenecer a un partido específico, de la misma manera que se puede tener una dimensión espiritual sin formar parte de una religión u otra.

En Colombia sospecho que cada autor tiene la misma intención: crear literatura de calidad. Que se logre o no es otra cosa, pero la intención, creo, es compartida por todos. La buena literatura, así como revela una dimensión estética, emocional y filosófica, también posee una dimensión política, pero no de torpe denuncia panfletaria sino de alerta trascendental. Y la razón también es muy sencilla, porque toda obra literaria procura despertar al ser humano e impedir que acepte lo inaceptable.

En Colombia hay mucho de inaceptable. Entre otras cosas, que un Gobierno se otorgue el derecho de decir cuáles voces deben ser celebradas y cuáles no. Eso no le corresponde a un burócrata sino al público lector. Así que es mejor que no se metan donde no caben y más bien trabajen a favor del país, que ahí tienen demasiado trabajo pendiente.

En todo caso, les garantizo que lo único seguro de esta nueva burrada es que a partir de ahora ningún escritor colombiano será neutral frente al Gobierno de Iván Duque.

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@JuanCarBotero

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