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24 Jun 2022 - 5:30 a. m.

Lo que le faltó a la derecha

Estas son las consecuencias del caudillismo. No de Gustavo Petro sino de Álvaro Uribe. El expresidente se creyó un mesías, un líder irremplazable destinado a salvar a Colombia. Trató de perpetuarse en el poder y logró su reelección mediante abusos y sobornos. Luego, como ya no podía ser candidato, escogió sucesores para ser el poder detrás del trono. Con Santos le salió mal la jugada, porque su exministro no se dejó manipular. E Iván Duque fracasó por su inexperiencia. Al final la ambición, el sectarismo y la incapacidad de compartir el poder con otras fuerzas llevaron a sepultar su partido y hoy sus escuderos más famosos se atacan a dentelladas sobre la tumba.

Esta es la mayor lección de esta contienda: cuando los dueños del poder carecen de lucidez, empatía y humanidad para compartir el espacio político, la riqueza y la dignidad con los sectores más marginados, el pueblo, tarde o temprano, se los quita. Mediante la fuerza, como en una revolución. O mediante el voto, como en una democracia. Aquí fue con el voto y habla bien de nuestro sistema que se haya producido un cambio tan fundamental de manera tan pacífica y ordenada.

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