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No puede ser

Juan Carlos Botero

10 de junio de 2022 - 12:30 a. m.

No puede ser que esta elección la gane un admirador de Hitler.

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Algunos dicen que ese es un tema menor y ya se aclaró. Falso. Si Hernández no sabe con exactitud qué dijo Hitler, es irrelevante. Eso sólo delata su incultura. Lo relevante es que él sabe quién fue el dictador alemán, que fue un monstruo, y aun así se declara su admirador. Una persona decente con un mínimo sentido de la historia jamás citaría a un genocida, y nada refleja mejor sus auténticos valores y sus principios. Por eso, es insólito que lo apoyen miembros de la comunidad judía.

No puede ser que la prensa colombiana cometa el mismo error de la prensa gringa con Trump: ofreciéndole cámaras y micrófonos por ser el candidato que dice cosas graciosas o picantes. Así lo crecen y después lo lamentan.

No puede ser que la derecha colombiana, para evitar el salto al vacío de Venezuela, pegue el salto al vacío de EE. UU. con Trump. Pero con una diferencia. EE. UU. tiene instituciones sólidas y en los años de Trump los medios y las cortes reaccionaron con patriotismo. Las instituciones de Colombia carecen de una solidez semejante y el peligro es mayor.

La gente en Colombia no sabe lo que fue vivir la presidencia de Trump. Las náuseas diarias, la indignación cotidiana, el abrir un campo en el alma cada mañana para embutir otro acto de intolerancia, inmoralidad, misoginia o estupidez cantinflesca. Los republicanos decían: Lo podremos manejar y no será tan grave si no le toca capotear algo muy difícil. No lo pudieron manejar, llegó el COVID y la ignorancia de Trump causó la muerte de miles de personas de manera innecesaria. En Colombia puede pasar eso y peor.

No puede ser que el uribismo, desesperado, salte al tren de Hernández el mismo día de la derrota de Fico. Y no puede ser que Íngrid y Fajardo lo apoyen. ¿De qué sirve condenar las maquinarias y pontificar sobre la decencia si te alías con un fascista que golpea y amenaza de muerte a sus rivales?

Se requiere grandeza para pensar en grande y Hernández no la tiene. ¿Qué dice de un candidato que no sepa dónde queda uno de los 32 departamentos del país, ni cuál es su capital, aunque sea el segundo en territorio? ¿Qué dice del país que ese mismo candidato triunfe en ese departamento que desconoce? ¿Y qué dice de las mujeres que votan por Hernández? Nada es más difícil que lograr el progreso social y nada más fácil que deshacerlo. Si las mujeres apoyan a un misógino, echarán reversa a conquistas esenciales.

Me piden mi opinión sobre una posible presidencia del ingeniero. Mi respuesta es que depende de quién sea Rodolfo Hernández. ¿Acaso alguien lo sabe? Al leer su programa de gobierno, recién escrito y cosido con promesas populistas e ideas sacadas de otros líderes, es claro que ahí no está el auténtico Rodolfo. Este se aprecia cuando habla sin guion y ese fulano es siniestro. De modo que, si le temen a la incógnita de Petro, también le deben temer a la incertidumbre de Hernández.

¿Qué necesita Colombia? Un estadista, no un patán que reparte puños. Un admirador de Mandela, no de Hitler. Un líder honesto, no uno cuestionado. Un demócrata, no un fascista. En breve: todo lo contrario de Hernández.

¿Entonces, qué hacer? ¿Cuál candidato es mejor o menos peor?

Quizás el uno sólo sea la otra cara de la misma mala moneda.

Esa es nuestra tragedia actual.

@JuanCarBotero

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