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¿Alguna vez hubo un plan de desarrollo?

Juan Carlos Gómez

12 de febrero de 2023 - 09:00 p. m.

Cada cuatro años el gobierno de turno bautiza su plan nacional de desarrollo con un nombre pomposo que evidencia su desiderátum y el sueño de que los recuerde la historia económica del país. Ninguno lo ha logrado y esa es la tragedia de nuestro subdesarrollo.

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Según la norma constitucional, ese plan señala los propósitos y objetivos nacionales de largo plazo. ¿Largo plazo? No. Su período de ejecución es apenas de cuatro años, insuficiente para alcanzar las metas que propone. A pesar de la grandilocuencia y las buenas intenciones de los sucesivos planes de desarrollo, no existe un consenso mínimo que se extienda en el tiempo; en muchos frentes es como si se empezara de nuevo cada cuatro años y se borrara lo del gobierno anterior. Ojalá existiera un estudio objetivo acerca de lo que ha sucedido con esos planes, al menos en lo que va corrido de este siglo.

Además del cortoplacismo y la falta de continuidad en nuestros propósitos de desarrollo, existe un enemigo peor: los congresistas de las regiones, que no quieren un plan para la nación sino un plan interesado para sus comarcas. Parodiando la frase manida, no quieren un plan para Dinamarca sino muchos para su propia Cundinamarca.

La semana pasada Jorge Iván González, director del Departamento Nacional de Planeación, hizo un llamado serio y ponderado. Que el Congreso de la República estudie con juicio el proyecto de Plan de Desarrollo; que los congresistas no condicionen su voto a la aprobación de microplanes, esos que a lo largo de la historia se han chupado el exiguo presupuesto nacional y han dejado a Colombia rezagada en el contexto económico mundial, tal vez inexorablemente.

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En el proyecto de Petro —como ha sucedido con los de gobiernos anteriores— se mezclan propuestas visionarias e interesantes con saludos a la bandera, favores de nicho, intereses gremiales y mucha letra pequeña para solucionar problemas puntuales y de coyuntura que no son materia de un plan de desarrollo. Es casi imposible cernir lo propio en esos 300 artículos y 166 páginas que tiene el proyecto.

Ardua tarea tendrá en su momento nuestra admirada Corte Constitucional.

@jcgomez_j

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