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Biden y su guerra con China

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Juan Carlos Gómez
23 de noviembre de 2020 - 02:00 a. m.
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A finales del año pasado, Mesut Özil, talentoso futbolista del Arsenal, protestó públicamente por los abusos del gobierno chino en contra de la minoría uigur y la indiferencia del mundo al respecto. Las consecuencias no se hicieron esperar. En China las cadenas de televisión se negaron a transmitir los partidos de ese equipo y el nombre del jugador desapareció de las búsquedas en internet. Desde entonces Özil entró en el ostracismo y es inminente su salida del legendario club londinense.

El episodio es una evidencia más de que el autoritarismo del Estado chino impone su voluntad a escala global y no existen mecanismos internacionales de contención, como lo demuestra la casi nula reacción ante las crecientes restricciones a las libertades civiles en Hong Kong.

La errática política de Trump frente al gigante asiático deja una relación bastante maltrecha, y China será el tema más crítico para Joe Biden en el frente internacional. Más allá de las visiones apocalípticas de un conflicto militar que ojalá nunca suceda, ya existe una guerra no declarada entre los dos países y su campo de acción es la tecnología.

Las medidas arancelarias, el bloqueo propiciado por Estados Unidos a la utilización de productos chinos en el despliegue de las redes 5G y la hostilidad en contra de Huawei, TikTok, WeChat y otras tantas no lograrán detener el poderío tecnológico de China.

Ese poderío, como se analiza en la última edición de The Economist, es el resultado de una firme y consistente política diseñada por el Partido Comunista Chino. Mientras tanto, Europa y Estados Unidos están embarcados en enfoques y prácticas divergentes. En términos estratégicos de geopolítica podría decirse que, así como hace setenta años, los aliados pudieron ganar la Segunda Guerra, ahora es indispensable una solución análoga, lo cual es bien complejo, pues las “nuevas armas” están en poder de grandes corporaciones privadas.

Biden en campaña fue muy crítico del líder chino Xi Jinping, a quien en un debate llegó a calificar como “rufián”. Ya se conocerá su estrategia como presidente en esa guerra tecnológica de la que depende el futuro de Estados Unidos como potencia mundial.

@jcgomez_j

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Muyval(68260)24 de noviembre de 2020 - 01:22 a. m.
Entre los argumentos que explican el éxito de Europa sobre Oriente está la diversidad europea -que generó la competitividad que llevó a Europa a la cúspide- vs. el monolítico imperio chino que limitó la visión global (J.Diamond, armas, gérmenes y acero). No veo por qué ahora será la visión tecnológica monolítica de los burócratas chinos superior a la competencia de los actores occidentales.
Atenas(06773)23 de noviembre de 2020 - 02:28 p. m.
De vez en cuando viene bien q' haya columnistas en este medio, de tan cerrero sesgo, q' den en criticar el absolutismo chino y su avasallamiento. Y como bien lo sugiere el comentarista, es menester hacer fuerte contrapeso en occidente a efectos de revertir ese gris manto q' China pretende poner a su paso.
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