El modelo económico de internet está basado en que los usuarios pagan una tarifa a su operador de telecomunicaciones (fijo o móvil) para estar online. A su vez, los proveedores de contenidos —a través de la web o aplicaciones— llegan a sus clientes gracias a la conectividad que les suministran los operadores (telcos), también a cambio de una contraprestación.
Las grandes telcos en Europa recurrentemente les reclaman a los reguladores que este modelo beneficia injustificadamente a gigantes como Amazon (Twitch), Google (YouTube), Meta (Facebook-Instagram) y Netflix. Según las telcos, estos agentes deberían remunerar mejor el uso de sus redes e infraestructura, dada la magnitud del tráfico que generan. Al menos en dos ocasiones las autoridades europeas no han encontrado justificadas esas pretensiones.
En febrero pasado, la Comisión Europea inició un nuevo proceso de consulta encaminado a un posible cambio normativo. Esta vez la autoridad se debate entre tres posibles soluciones: i) fondo centralizado: algunas páginas y aplicaciones estarían obligadas a pagar a un fondo administrado por la Unión Europea, el cual decidiría cómo utilizar los recursos con el fin de desplegar redes más robustas; ii) pago obligatorio: las páginas y aplicaciones que cumplan ciertos criterios pagarían directamente a las telcos contraprestaciones más altas; iii) pago negociado: obligar a ciertos proveedores de contenido a negociar con las telcos una contribución justa y razonable por el tráfico que generan en internet.
Cualquiera sea el esquema que se llegare a adoptar, lo cierto es que se cambiaría el modelo económico de internet. Las normas de neutralidad de red que rigen en Europa prohíben el cobro de tarifas adicionales solamente a ciertos proveedores de contenido. Tampoco puede darse un trato diferenciado desde el punto de vista técnico: bloquear o ralentizar ciertos contenidos.
Es cierto que el despliegue de 5G, de fibra óptica y los crecientes requerimientos de capacidad de las nuevas tecnologías precisan cuantiosas inversiones por parte de las telcos. Sin embargo, un cambio en la ecuación económica para reflejar la relevancia de las grandes plataformas no puede ir en contra del principio de neutralidad de red que les garantiza a los usuarios el acceso al contenido infinito en internet.
@jcgomez_j