Según varios estudios, este país es uno de los que tiene más abogados per cápita en el mundo. A esa abundancia suele atribuírsele el colapso de la rama Judicial y las severas grietas de nuestra institucionalidad. Frente a esta visión cabe plantear si lo que sucede en realidad es que faltan más abogados con abnegación, criterio, conocimiento y, sobre todo, rectitud.
Más que en la práctica privada, en el ejercicio del poder público son peores los daños que causan quienes utilizan el derecho para fines abyectos. Funcionarios que juran acatar la Constitución y la ley pasan por encima de ellas. Así sucedió cuando el gobierno de entonces y sus mayorías en el Congreso impusieron la reforma constitucional de 2004 que hizo posible la reelección del presidente de la República. El daño a la democracia fue inmenso. Aún estamos pagando los efectos.
Casi dos décadas después acecha el temor de que, desde otra orilla ideológica, se rompa la estructura constitucional mediante la promoción y aprobación de leyes inspiradas en una vindicta de clases o que sean expresión del complejo de Eróstrato. Muchas de esas leyes serían inconstitucionales, pero, como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia, su declaratoria en la práctica sería tardía e ineficaz. En esa realidad se agazaparon muchos excesos del legislador.
En ese contexto es alentador el auto 272 del 2 de marzo de 2023 de la Sala Plena de la Corte Constitucional publicado la semana pasada. En esta providencia por primera vez se decide que de manera excepcional la Corte tiene la posibilidad de suspender provisionalmente las leyes abiertamente inconstitucionales que puedan generar un perjuicio irremediable y pretendan eludir el control constitucional.
Es una necedad pensar que este auto tiene un tinte ideológico u oportunista. En primer lugar, el ponente Jorge Enrique Ibáñez Najar es un jurista excelso que ha demostrado rigor e independencia. En segundo lugar; en lo que quede de la historia de nuestra República, tirios y troyanos agradecerán que exista una Corte que, por encima de cualquier sesgo ideológico, proteja el Estado de derecho de manera oportuna y eficaz.
@jcgomez_j