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Las recientes decisiones de la Corte Suprema de Estados Unidos evidencian, una vez más, la realidad de que la ideología y las creencias religiosas de los jueces constitucionales son determinantes a la hora de proferir sus sentencias. No es la primera que vez que esto sucede en la historia de ese país. El New Deal solo fue posible cuando Roosevelt recompuso la Corte que le dio vía libre a la legislación del Estado de bienestar, que cambió el destino de la nación estadounidense.
No existe el derecho en estado puro. Los jueces son humanos y su posición personal y la de sus nominadores determina el sentido de sus fallos. Los liberales siempre extrañarán a la eminente jueza Ginsburg. En el caso del aborto, ¿cómo más iban a votar los magistrados Kavanaugh y Barret? Su postura era previsible; se ajustaron a los designios de Trump; lo más grave es que lo seguirán haciendo hasta el fin de sus días, dado el carácter vitalicio de sus cargos.
Para revertir la histórica sentencia Rose vs. Wade la Corte sostuvo que el derecho a regular el aborto está en cabeza del pueblo y sus representantes. Por esta vía seguramente también se dará marcha atrás en la protección de los derechos individuales y de las minorías. El escenario será peor si, como se pronostica, el Partido Demócrata pierde sus mayorías en el Congreso y el próximo presidente es un republicano “iluminado por Dios” como Ron DeSantis, gobernador de Florida.
Además del tema del aborto, la Corte en Estados Unidos también dio la vuelta en cuanto al poder regulatorio de la EPA, agencia gubernamental en el tema ambiental; sostuvo que se requiere una ley federal que expresamente se lo permita. Esta teoría es una estocada a la facultad normativa del poder Ejecutivo.
En Colombia en los próximos tres años se renovará la mayoría de los miembros de la Corte Constitucional. Su postura será determinante en las transformaciones institucionales que pretende el presidente Petro e incluso frente a su eventual intención —como algunos temen— de extender más allá del cuatrienio la política del amor. Ya veremos cuál será la orientación que inspire entonces a los distinguidos magistrados.
@jcgomez_j
