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El republicano William Howard Taft, presidente de EE. UU. entre 1909 y 1913, también fue magistrado de la Corte Suprema durante nueve años (1921-1930); el único en la historia en ejercer los dos cargos. Su presidencia fue más bien intrascendente. No logró la reelección y ni siquiera consiguió el apoyo de su partido.
Su paso por la magistratura dejó más huella. Taft lideró la orientación conservadora laissez-faire que caracterizó a la Corte hasta finales de los años 30. También promovió la expedición de una ley que desde 1925 le permite a la Corte, para no abrumarse de casos, seleccionar los que quiera conocer. Precisamente, en ejercicio de esa facultad, la semana pasada la Corte decidió revisar un fallo en virtud del cual Donald Trump no tendría inmunidad por su conducta en el ataque al Congreso en enero de 2020. La Corte también revisará las órdenes judiciales que impedirían que sea candidato en Colorado e Illinois.
Las creencias religiosas y la ideología de los miembros de la Corte Suprema de EE. UU. siempre han incidido en sus decisiones. Sin embargo, en junio de 2022 parecieron romperse todos los límites; la Corte revirtió los efectos de la sentencia del caso Roe vs. Wade, la cual, desde 1973, protegía constitucionalmente el derecho al aborto. Se hizo evidente que este tribunal se alineaba con los valores más conservadores. Este marcado giro es congruente con los votantes que eligieron a Trump en 2016. Durante su presidencia él nominó a tres de los actuales magistrados de la Corte Suprema. Así, los republicanos tienen una holgada mayoría que se hará valer en estos momentos tan críticos para la democracia.
En el año 2000 se generó una grave crisis cuando la Corte de Florida ordenó el reconteo manual de votos. La Corte Suprema invalidó esa orden y así fue posible que Bush fuera declarado ganador frente a Al Gore. A pesar de la controvertida decisión, esta se acató. Se impusieron la sindéresis y la madurez política. Después de casi un cuarto de siglo, es incierto lo que pueda suceder si el destino del próximo presidente de EE. UU. llega a estar otra vez en manos de ese tribunal constitucional.
