Internet en sus inicios representaba la idea romántica de una red de redes de alcance global —la web— que sin un control jerárquico permitía libremente intercambiar información y acceder a infinidad de contenidos.
Esa visión está desapareciendo. Como lo describe la revista The Economist, internet se balcanizó; proveedores como Apple, Google y Facebook ocupan sus propios territorios. Kindle, iPods, iPhones y iPads son terminales creados especialmente para conectarse a internet de la manera como sus fabricantes decidan y ya casi nada es gratis.
Esta realidad no es una mala noticia, simplemente ya cambiaron los paradigmas de apertura y universalidad que hace 15 años convirtieron a internet en uno de los fenómenos sociales y económicos más importantes de la historia.
De otra parte, muchos Estados se están dotando de herramientas para bloquear y controlar los contenidos que se difunden a través de internet. Algunas veces por razones políticas, como en el caso de China, otras veces por razones de seguridad o protección a la infancia, como en el caso de Australia; lo cierto es que la censura y la interceptación en internet son una realidad.
Sucede también que los operadores de las redes discriminan el tráfico de internet, aunque se supone que cada paquete de datos debe ser tratado de la misma forma y hacer el mejor esfuerzo para transmitirlo. Igualdad en el acceso, independientemente del contenido y del terminal que se utilice. Este principio que se conoce como neutralidad de red está empezando a revaluarse, así como el de la tarifa “plana ilimitada”, que muchas empresas como AT&T ya eliminaron o lo quieren hacer, como lo ha anunciado Telefónica en España.
Los operadores alegan que los proveedores de contenidos se están haciendo ricos a costa de sus redes. El debate se plantea en Europa como que se debe escoger entre si se beneficia a los operadores o a los usuarios. Chile ya adoptó por ley el principio de neutralidad.
Recientemente un ex comisionado de la CRC anotaba que, por lo pronto, la regulación colombiana se mantenía neutra en cuanto al tema de la neutralidad de red. Tal vez ya sea hora de tomar partido.