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“Prenda la cámara”

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Juan Carlos Gómez
23 de agosto de 2021 - 05:01 a. m.
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El famoso neurólogo y escritor Oliver Sacks advirtió hace años acerca de la catástrofe neurológica de gran escala derivada de la adicción a la tecnología, especialmente por parte de los jóvenes. La pérdida paulatina del sentido del tiempo y el espacio.

Sacks falleció en 2015 y no alcanzó a observar la manera como la pandemia del COVID-19 nos encerraría aún más en el mundo digital. Es un asunto de salud pública tal vez más grave a largo plazo que el mismo virus.

Gracias a plataformas como Zoom, GoogleMeet y Teams llevamos casi dieciocho meses conectados; muchas veces diez o más horas diarias. Eso ha permitido preservar el tejido social y mantener en buena parte el aparato productivo. Sin embargo, ya es suficiente. Esas herramientas pueden tener el efecto negativo de que la gente prefiera quedarse encerrada, tienda a extender más allá de lo necesario el aislamiento social y no vea la necesidad de vacunarse o se rehúse a tomar las medidas mínimas de protección.

En la administración de justicia esas plataformas han permitido que se siga prestando ese servicio, pero es necesario volver a la presencialidad y que se utilicen los medios digitales solo para lo adecuado e indispensable.

El trastorno social que produce la tecnología también tiene su expresión en la explosión normativa. La Ley 2088 de 2021, que regula el teletrabajo en casa, legitima esa forma de laborar a la que nos obligó la pandemia. Aunque se supone que solo puede ser de manera transitoria, muchos empleados y trabajadores preferirán la comodidad de no tener que trasladarse habitualmente a la sede física de la empresa.

La prestación de servicios por medios electrónicos le impone inmensos retos al ordenamiento jurídico. La Corte Constitucional (T-109/21) exhortó al Congreso de la República y al Ministerio del Trabajo para regular la actividad del modelaje webcam con el fin de proteger “laboralmente a las mujeres y demás personas que se dedican a este oficio.” La semana pasada se presentó un proyecto de ley con ese propósito.

No será a fuerza de leyes como podrán atenuarse los efectos devastadores de la “telexistencia”, esa forma de vida a la que la humanidad se dirige inexorablemente. “Apague la cámara”.

@jcgomez_j

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Federico(23072)23 de agosto de 2021 - 10:55 p. m.
Que espantosa propuesta, cada vez que el Estado a través de sus instituciones se involucra a controlar y dirigir los comportamientos de las personas somos los ciudadanos los que salimos perdiendo. Quien carajos es el Estado para decir cómo debemos relacionarnos entre nosotros mismos, si elegimos hacerlo de manera presencial o si decidimos hacerlo de manera virtual. Apague Ud su pantalla si quiere.
Atenas(06773)23 de agosto de 2021 - 01:20 p. m.
Excelente columna q’ aborda tópico de palpitante importancia, el cómo se retrotraen la nuevas generaciones y se despista la sociedad por efecto de la pandemia y el aislacionismo. Algo parecido a lo derivado de la pesto negra en Europa en 1347 q’ fue el principio del fin del feudalismo. Y cierta/ q’ es una peste lo q’ describe y q’ mucho atenta contra la estabilidad emocional.
Luis(20426)23 de agosto de 2021 - 01:16 p. m.
Por experiencia digo que las reuniones virtuales son más eficaces que las presenciales, no está el estrés del desplazamiento, de que fulano está en un taco, que llega en 20 minutos, que el coordinador quiere que lo esperen, para comenzar la reunión una hora más tarde de la hora fijada, luego se forman corrillos, el mierdero
Hernando(84817)23 de agosto de 2021 - 12:34 p. m.
Es el mundo que estamos viviendo y que no dará vuelta atrás mientras desaparece la especie humana.
Julio(2346)23 de agosto de 2021 - 12:00 p. m.
Mi mujer y yo también hacemos teletrabajo: ella mira la tele y yo trabajo.
  • Jorge(54656)23 de agosto de 2021 - 12:59 p. m.
    JAJAJAJAJAJA
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