Alexandra Falla, la próxima ministra tiene inmensos retos. Entre desidia, torpeza y otros vicios, el Estado ha venido aplazando ajustes estratégicos en el sector TIC. Experta como lo es en el tema, la ministra Falla seguramente tendrá en mente cómo evitar que la televisión abierta -expresión de la cultura y la creatividad nacionales- se siga debilitando. La televisión abierta -pública y privada- está seriamente amenazada por las plataformas tecnológicas. Algunos piensan que se debe dejar marchitar. Es un debate recurrente en muchos países en donde la televisión pública (BBC, RAI, TVE) intenta sobrevivir.
En Colombia la televisión pública acabó convertida en botín del gobierno. En un extraño juego de arqueología, hace unos meses RTVC volvió a utilizar el nombre “Inravisión”, como se conocía la entidad que durante décadas operó con esfuerzo quijotesco las redes públicas de radio y televisión, cuando no existían los canales privados, próximos a cumplir 30 años. El cambio de nombre, apenas perceptible en la opinión pública, no disimula la mala hora de RTVC en los últimos cuatro años. Además de que la entidad acabó convertida en un “contratadero” de ferias y fiestas al servicio de Petro y sus delirios, lo más grave es que su pésima gerencia deja en la agonía a la televisión de interés público, por mas premios que reciban en los festivales.
La ministra Falla puede recuperar el sistema de radio y televisión para que este vuelva a ser verdaderamente público. Difícil tarea, pero, ella tiene la capacidad de liderar un cambio de rumbo. Confiemos en que el nuevo gobierno no utilice a RTVC-Inravisión como el megáfono de propaganda que padecimos en el gobierno que termina.
Ya volveremos sobre los severos ajustes institucionales que requiere el sector TIC para enfrentar retos como la inteligencian artificial. La CRC en los años recientes se ha distinguido por perseguir vorazmente recursos para su burocracia y por su academicismo estéril. Este organismo, como es hoy, no es idóneo para enfrentar el futuro. La renovación de sus miembros sería de gran ayuda, pero, no es suficiente. Se requiere una reforma legal seria que genere un regulador acorde con las nuevas realidades de la industria.