El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Dos fusilamientos

Juan Carlos Ortiz

22 de julio de 2026 - 12:29 p. m.

Preparen, apunten, fuego. Sonaron los disparos y de espaldas al pelotón de fusilamiento cayó desvanecido y sin vida el cuerpo de Francisco Morales, aquel héroe del grito de independencia de Colombia, convertido años después en un prócer.

PUBLICIDAD

El 20 de Julio de 1810, a eso de las 11 de la mañana, salieron de su casa en la Calle de la Rosa en el barrio la Candelaria, Francisco Morales y sus dos hijos, Francisco Morales Galavis y Antonio Morales Galavis, para dirigirse a la tienda del español José González Llorente en la calle real de Bogotá, hoy esquina de la plaza de Bolívar, con el fin de pedirle prestado un par de hermosos floreros que servirían de adorno para un evento social.

Llorente bastante indignado con la petición de los criollos se rehusó de manera brusca a la solicitud de los Morales, e imprudentemente se expresó de forma ofensiva contra los americanos a quienes trató de hambrientos, ingratos y estúpidos.

Como era natural, los Morales se sintieron ofendidos en su orgullo y Antonio, el más atrevido de los tres, poniéndose al frente del osado español, le dio una fuerte bofetada.

En el acto se formó un gran tumulto en la puerta de la tienda. Cerca de las 2 de la tarde, el realista abofeteado trató de ocultarse de la vista del pueblo enardecido, pero al ser descubierto estuvo a punto de ser sacrificado salvándose de la muerte gracias al alcalde de Santafé, quien lo condujo a la cárcel para su seguridad.

Esta historia que terminaría con una discusión, un jarrón roto y un grito de independencia convertiría a la familia Morales en una protagonista de la gesta libertaria que duraría hasta 1.816 cuando el rey Fernando séptimo de España decidió enviar al coronel Pablo Morillo y a sus tropas con la misión de recuperar la Nueva Granada.

Meses después, el ejército español del Pacificador logr capturar a Francisco Morales y a su hijo, y trasladarlos a Bogotá para encarcelarlos en el claustro mayor de nuestra señora del Rosario, mismo lugar donde ellos habían estudiado leyes, el cual Pablo Morillo había convertido en una prisión para encerrar a todos sus enemigos.

Culpados por traición al Rey, el hijo es condenado a paredón de fusilamiento y el padre a varios años de prisión. Cuando reciben la sentencia se abrazan, se despiden y marchan juntos desde la plaza del Rosario hasta la plazuela de San Francisco, hoy plaza de Santander, al frente del Museo del Oro. Mientras caminaban para cumplir con su destino, llegó de repente una nueva sentencia donde se clarificaba que se había cometido un error. El fusilamiento era para el padre y el encarcelamiento sería para el hijo. Se volvieron a abrazar con el nuevo veredicto y así marcharon juntos Francisco Morales y Francisco Morales Galavis el 23 de noviembre de 1816.

A las 4 de la tarde, el padre fue fusilado de espaldas ya que había sido acusado de traición a la corona y su hijo debió observar su fusilamiento para luego ser enviado a prisión varios años en Santa Marta.

No ad for you

Francisco Morales Galavis saldría de la cárcel tiempo después y se desempeñaría como reconocido jurista y magistrado.

Tuvo un hijo llamado Plácido Morales quien realizaría una carrera administrativa destacada y terminaría transformándose en una figura política en Bogotá. Plácido trabajaría de la mano del Presidente de Colombia, el conservador Mariano Ospina Rodriguez, a quien ayudaría en actividades del Senado y luego asumiría el cargo de Prefecto de Bogotá, algo así como un rol de alcalde de la ciudad.

No ad for you

En esos tiempos turbulentos, un ejército federalista rebelde proveniente del Cauca y liderado por el general Tomás Cipriano Mosquera, conocido como el mascachochas, marchaba hacia Bogotá para tomarse el poder. Las fuerzas centralistas del gobierno y las federalistas insurgentes se enfrentaron a las afueras de Bogotá, en la batalla de Subachoque. Las tropas de Mosquera salieron victoriosas y así continuaron su camino triunfal hacia la capital donde asumirían el control del país.

El presidente Mariano Ospina logró huir hacia Medellín y Placido Morales fue detenido y capturado. Mosquera en búsqueda de dar un ejemplo doloroso y contundente decidió contra la voluntad de la mayoría de los habitantes de la ciudad, fusilar a Plácido Morales al día siguiente y sin un juicio previo. La ejecución se realizó en la plaza de los Mártires, donde hoy reposa una placa conmemorativa. Esto sucedió el 19 de Julio de 1861.

No ad for you

165 años después y desde esta columna, le rindo homenaje a estos dos fusilamientos. En memoria del tatatatatatarabuelo y del tatatatarabuelo de mis hijos.

No todos los días se tienen dos fusilamientos en la familia.

Foto: Imagen de Juan Carlos Ortíz
Foto: Imagen de Juan Carlos Ortíz
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.