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El futuro está por venir y ha de suceder con el tiempo.
Es como una película que aún no es, pero que va a ser . Es el motor de la constante evolución , el padre de la visión.
Del presente y de sus luchas dialécticas siempre marcharemos hacia adelante en búsqueda de nuevas tesis. Y una de ellas, una de las más disruptivas y relevantes de estos últimos tiempos, es la inteligencia artificial.
La capacidad de la máquina y del algoritmo para buscar, crear y gestar de manera autónoma, rápida, eficaz y contundente.
Esto es un ecosistema que se autoperfecciona con el tiempo y que cada día se hace más preciso y relevante. La inteligencia artificial marca un nuevo camino para la humanidad, atravesando, transformando y afectando la vida misma y todas sus expresiones en este planeta.
Pensemos en dos de las películas futuristas más representativas que lograron narrar este tópico de manera magistral y que aún brillan por su enorme recordación cultural: Terminator y Blade Runner.
La primera es dirigida por James Cameron, el mismo de Titanic y de Avatar, que nos remitió a Los Ángeles en 1984, cuando una máquina androide, producto de la inteligencia artificial, venía del futuro donde la tecnología, Skynet, ya había asumido el control y el poder del mundo, sometiendo al ser humano.
Pero lo más impactante es que ese futuro visionario sucedía en 2029, momento donde prácticamente ya estamos parados.
Lo que esta película proyectó como la visión del dominio de la inteligencia artificial sobre la especie humana ya es nuestro presente.
La otra es Blade Runner, de Ridley Scott, quien también realizó Aliens, Gladiador y Thelma and Louise, entre otras.
Salió en las salas de cine en 1982 y planteó un futuro cibernético en un Los Ángeles decadente, caracterizado por la lluvia constante y la contaminación, donde la inteligencia artificial había creado a los replicantes, una especie de esclavos humanoides tan perfectos que llegaron a no diferenciarse de los seres humanos pues eran exactos físicamente y además tenían sentimientos.
Pero esta visión futurista de Blade Runner sucedía en el año 2019, o sea que ya han pasado 7 años.
La inteligencia artificial tiene la capacidad de buscarlo todo, de crearlo todo, de pensarlo todo, de producirlo todo y hasta de confundirlo todo, logrando como nadie poder eliminar incluso la frontera existente entre el presente y el futuro.
Estamos y estaremos de manera simultánea y sincronizada como pilotos y copilotos viviendo y haciendo parte una nueva película para la humanidad.
