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En la mezcla está el placer

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Juan Carlos Ortiz
15 de noviembre de 2008 - 04:26 a. m.
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Me inicié en publicidad, pues siempre soñé con ser creativo, generar ideas, pensar comerciales, películas. Aunque cada día  me doy cuenta de que el éxito de nuestra profesión tiene que ver más con la diversidad, debido a que esta es la esencia de las personas.

Michael Conrad, uno de los publicistas más importantes del mundo, quien fuera mi maestro y mentor, alguna vez me dijo que el poder del creativo radicaba en tomar elementos ya existentes y relacionarlos de manera novedosa.

Estaba yo jugando fútbol, tratando de emular a Hugo Ernesto Gottardi, cuando fui golpeado por detrás. El dolor fue brutal y desconocido. Visité al médico, diagnóstico contundente: ruptura del talón de Aquiles y al quirófano.

Llegó el momento. Recuerdo hasta cuando quedé dormido por la anestesia. Al despertar, entendí que mi cirugía había tenido una dosis de creatividad muy inspiradora. Resulta que cuando me abrieron se dieron cuenta de que mi tendón no se había roto, sino que extrañamente se había soltado del hueso. Cuando un tendón se rompe, pues se cose. Pero si se suelta, ¿cómo coserlo al hueso? Imposible.

Decidieron abrir con un taladro un túnel calcáneo por mi hueso que atravesaba de lado a lado mi pie. Tomaron el tendón amarrado a unas fibras de carbono y lo metieron por el túnel. Sacaron las fibras por la parte inferior del pie… Ahora la pregunta era: ¿qué hacer para que el tendón no se retrajera y se metiera en el túnel?

Pues el médico se quitó un botón de su bata y como un sastre lo amarró a las fibras del tendón contra la planta de mi pie.

Semanas más tarde llegó el momento cuchi cuchi. Iban a cortar el botón, si el tendón no se retraía, se había pegado al hueso y mi vida sería normal al caminar.

Si lo cortaban y se retraía, tendría serios problemas para volver a caminar. La tensión del ambiente subía. El botón se corto y uffff, hoy sigo tratando de emular a Hugo Ernesto Gottardi.

Aprendí de creatividad. Mi doctor tuvo la magia de poder mezclar la medicina con la ingeniería y la costura.

Como la creatividad publicitaria, que también debe tener esa fórmula. La de fusionar como una amalgama el poder de la vida, de la observación, de la gente, la música, el cine y la literatura.

Porque no existe nada puritanamente nuevo. Lo original está en la relación innovadora de lo ya existente. Ahí esta la grandeza de la vida.

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