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Al terminar de estudiar cine en la escuela internacional de Cuba, logré dirigir mi primer cortometraje llamado Té para 4, inspirado en la canción de Soda Stereo , Té para tres.
Una melodía muy especial que compuso Gustavo Cerati cuando compartía con sus padres y se enteraba de que su papá había sido diagnosticado con cáncer. “Te ví que llorabas, te ví que llorabas por él”.
Té para tres es sin duda una de mis interpretaciones favoritas de la banda argentina, pues rompió de alguna manera con su estilo reconocido y habitual y me inspiró a escribir y dirigir Té para 4.
Esta película, que fue coproducida por el instituto cubano de cine y filmada en San Antonio de los baños, logró convertirse en un despertar, en un detonador de mi carrera creativa.
Filmada en blanco y negro y en 16 milímetros, fue galardonada por los Festivales de cine del Teatro libre y de Bogotá. Contaba la historia de dos mujeres que tomaban el té, pero que parecían 4, al llevar dos narrativas paralelas entre el bien y el mal, entre la percepción y la realidad, entre la razón y la locura, entre el amor y el odio. “Las tazas sobre el mantel, la lluvia derramada, un poco de miel no basta.
”Té para tres marcó mi vida. Gustavo Cerati también. Seguí toda su carrera musical con Soda Stereo y luego como solista. Lloré el día de su accidente cerebro vascular en el 2010 y me mantuve pendiente de su posible recuperación del coma, hasta su muerte en 2014.
Hace unos días fui a visitarlo en su lecho eterno a Buenos Aires, donde se encuentra el cementerio de Chacarita, una enorme ciudad de los muertos, donde también habitan Carlos Gardel y Agustín Magaldi, entre otros.

Caminé horas por el lugar recorriendo tumbas hasta llegar al Panteón de nuestra señora de la Merced. Al entrar, subí al segundo piso y me dirigí hasta la lápida 2912. Allí estaba Gustavo Adrián Cerati, adornado con muchas flores de colores, una foto suya en blanco y negro tocando guitarra y varias notas de amor de sus seguidores.
Pero a su lado estaba la tumba de su padre, Juan José Cerati, fallecido en 1992, aquel a quien él dedicó su canción Té para 3. Estaban juntos para siempre y para mí, fue como observar y sentir un reencuentro sagrado del cosmos.
Nunca olvidaré el día del concierto de despedida de Soda Stereo, cuando Cerati se despidió de todos sus fans con el apoteósico “Gracias totales.
Ahora era mi turno, de manera simbólica y recíproca, dándole mis gracias totales, por toda su música y por su gran influencia inspiradora para crear Té para 4. Tal vez las que todos debemos darle a tantas personas en la vida que han hecho que este camino existencial sea más grato y llevadero. Agradecimiento absoluto, Gustavo Cerati.
