Visitar las pirámides de Giza en Egipto, las majestuosas Keops, Kefrén y Micerino, construidas aproximadamente 2.500 años antes de Cristo, es como entrar en un estado hipnótico espiritual, donde las fuerzas de la magnitud y del misterio se combinan para atraparte.
Sentarse con calma y verlas con pausa y detenimiento produce súbitamente un cambio mágico de roles, donde se pasa de ser un simple observador a convertirse en un ser observado por ellas.
Las pirámides han sido las protagonistas de un viaje en el tiempo, proclamándose como testigos de los más gloriosos capítulos de la historia. Sus ojos guardan recuerdos únicos entre su silencio.
Grandes personajes, leyendas de la humanidad han desfilado por sus recintos y han recorrido sus espacios. Entre ellos 4 de mis grandes héroes de infancia.
Las pirámides presenciaron a Ramsés II, tal vez el faraón más popular, longevo y reconocido de la historia Egipcia, quien fue responsable de la expansión del imperio y de varias de sus obras de restauración durante su reinado entre 1.269 y 1.213 antes de Cristo.
Varios siglos después también tuvieron el privilegio de observar al gran Alejandro Magno, en el año 331 AC, cuando los egipcios lo recibieron con entusiasmo tras expulsar a los persas para erigirse como faraón y transformarse en una figura con carácter de deidad.
Alejandro Magno con suprema inteligencia demostró respeto cultural y religioso por sus tradiciones hasta llegar a estar representado y esculpido en varios de sus templos.
Muchos años después, tuvieron el privilegio de recibir al romano Julio César, quien después de vencer a Pompeyo en la batalla de Farsalia hacia el año 48 AC, viajó a Egipto donde se involucró política y emocionalmente en la disputa de poder entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo.
Relatos mencionan que Julio César pasó una noche en la gran Pirámide.
Y si continuamos nuestro viaje, legamos a Napoleón Bonaparte, quien invadió Egipto en 1.798 para cortar las rutas británicas al vencer a los mamelucos en la Batalla de las Pirámides y expresar su famosa frase: “desde la cima de estas pirámides, 40 siglos te miran”.
Ramsés II, Alejandro Magno, Julio César y Napoleón Bonaparte tuvieron algo en común, no solo conocieron las pirámides, también fueron observados sigilosamente por ellas, que han sido un continuo y vigente testigo de lo bueno, de lo malo y de lo feo del transcurrir de esta humanidad.