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Hoy no escribo con las manos, hoy escribo con el corazón, aquel que me unió durante muchos años con una de las mentes creativas más inspiradoras del mundo: Miguel Ángel Furones.
Recuerdo cuando lancé mi libro “Cortos” y Miguel Ángel escribió en el prólogo que el amor se medía en pasión y la amistad en años. Y Fueron muchos años donde tuve el privilegio de tener al lado por el mundo a un amigo, a un maestro y a un mentor. Miguel Ángel siempre fue una fuerza vital contagiosa, inagotable, brillante, positiva, llena de ganas de vivir, de experimentar, de reír, de compartir, como creativo, como escritor, como actor de cine, como padre, como amigo, como ser humano.
Fui testigo de su esplendoroso vuelo profesional como fundador y presidente de Vitruvio Leo Burnett en España, luego como Director Creativo de Leo Burnett Europa para luego cerrar con un broche histórico al ser nombrado como Director Creativo mundial de Leo reemplazando al gran Michael Conrad.
Miguel Ángel Furones se convirtió en una leyenda continua y orgullo de la cultura latina para el mundo. Hicimos un tándem inolvidable, él como Director Creativo Mundial y yo como presidente de Leo Burnett Estados Unidos.
Tantas historias, tantos lugares, tantas anécdotas, tantos recuerdos, tantas personas, tantos consejos escuchados , tanta inspiración recibida me impiden limitarla a un pequeño párrafo y me obligan a sintetizarla en una palabra: grande. Miguel Ángel Furones, te vas como un grande pero te quedas como un grande, en el alma y el corazón de todos aquellos que tuvimos el privilegio de tenerte cerca, de conocerte, de aprenderte, de escucharte y de sonreír contigo. Mientras las personas que te conocimos estemos por este mundo, tu leyenda seguirá viva.
Se va un grande por culpa de esta pandemia, pero se queda un grande.
Gracias Miguel Ángel Furones.
A tu familia, mi mayor sentimiento de cariño.
