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En mi adolescencia publicitaria, lleno de sueños y de anhelos, siempre tuve como referente tres leyendas de nuestro negocio; Bill Bernbach, Leo Burnett y David Ogilvy. Tres gigantes de nuestra industria que más que desarrollar un gran trabajo, fueron fuerza de inspiración creativa para mi vida y la de varias generaciones.
Bernbach es la D de DDB. La agencia más creativa en la historia del festival de Cannes. Para mí, el gran genio de los conceptos. Creador de uno de los íconos más representativos de nuestro país: Juan Valdez.
Cada mañana, cuando estoy en mi oficina de DDB Nueva York, ver a Juan Valdez en la entrada es motivo de orgullo. Bill Bernbach es sin duda el creativo por excelencia, generador de una grandísima idea como “think small” para Volkswagen, una de las ideas más influyentes de nuestra industria. También creador de las famosas duplas publicitarias, matrimonios creativos de redactores y directores de arte. Su influencia es la más notoria en el mundo publicitario actual. Hoy el programa de televisión Mad Men hace constantes alusiones a él, y existe un proyecto para llevarlo al cine.
Otro gigante, Leo Burnett. Lo considero el Disney de la publicidad. Nadie como él para crear personajes aún vigentes y exitosos en nuestros días. El hombre Marlboro, el tigre Tony de Kellogg o el gigante verde entre otros. Su genialidad y su linda filosofía alrededor de estrellas y manzanas lo convirtieron como en otro personaje más de los que él mismo creó: el viejo Burnett. En Chicago, su casa matriz, sus oficinas hacen parte de la gira de la ciudad por el río. Cuando el bote pasa por el frente, el guía dice “y estas son las oficinas de Leo Burnett, la agencia de publicidad creadora del hombre Marlboro”.
Ahora el gran David Ogilvy, el genio de los consumidores. Maestro para buscar cómo entender a las personas, y cómo darle un valor metodológico a los procesos de comunicación. La relevancia e importancia de las investigaciones de mercadeo y de consumidores se le deben en su mayoría a Ogilvy. Campanas como la de American Express y “don't leave home without it”, salieron de su base central.
Paradójicamente ya ninguna de estas tres compañías pertenece a sus fundadores o a sus familias. Ahora son controladas por los holdings mundiales de comunicación, Omnicom, Publicis y Wpp respectivamente. Tres grandes hombres, que en el fondo fueron mucho más que tres grandes publicitarios. Fueron tres humanistas, con una altísima dosis de romanticismo y valores de inspiración para nuestro negocio.
Primero murió Leo, luego Bill y finalmente David. Pero sin duda para los que amamos profundamente este negocio, ninguno de ellos se ha ido, pero sobre todo ninguno de ellos lo hará.
