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Dijo Bellatín

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Juan David Correa Ulloa
05 de marzo de 2011 - 03:00 a. m.
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Hace diez días estuvo el escritor peruano-mexicano Mario Bellatín en la Universidad de los Andes.

Bellatín es una de esas escrituras que ha sondeado los bordes, que ha buscado en las realidades paralelas del lenguaje una manera de asumir la literatura. Es autor de casi 30 libros, dentro de los que hay ensayos, novelas, cuentos y reflexiones, aunque a él el asunto de los géneros parece tenerlo sin cuidado.

Es un hombre peculiar, Bellatín. De esos que provocan al escenario desde la inteligencia y no desde el exhibicionismo. Leyó un texto que creo debería ser obligado para las facultades de literatura y que desconozco si se consigue en librerías, pero que puede ordenarse por internet. Se trata de Condición de las flores, editado en Argentina por Entropia.

Contó Bellatín que hace unos 20 años estuvo en sesiones de psicoanálisis lacaniano. Para la terapia el valor de cambio es muy importante, así que el escritor, le propuso a su terapista pagarle con textos. Así, durante un tiempo Bellatín entregó hojas que se convertirían en una suerte de poética personal sobre el oficio de escribir. Después de abandonar la terapia y de olvidar los textos, su terapeuta lo llamó para contarle que estos estaban en poder de una editorial en Buenos Aires que quería publicarlos. Él aceptó el trato. El libro salió en 2007.

Eso, en cuanto al mundo de Bellatín y las historias detrás de sus libros, que fueron profusas en esa tarde lluviosa en la cual el autor de El gran vidrio o Perros héroes, entre muchos otros, dio una lección sobre asumir la escritura como una posibilidad personal, antes de pensar en el teatro de las ilusiones —y exhibiciones— en el que se convierte un autor y un libro cuando se publica. “Lo que parezco buscar en un texto, como en cualquier manifestación artística a la que me enfrente, es la posibilidad de transitar por un espacio paralelo de la realidad, sometido a reglas propias”, dijo. “Recuerdo épocas en las que he estado atrapado en 15 libros o más. Esta práctica puede estar motivada por una necesidad de orden personal antes que artística”, agregó.

Y terminó hablando de la impostura de los escritores,  de los libros que escribirá para un nuevo proyecto que se presentará en la Documenta de Kassel con el nombre de Los cien mil libros de Bellatín en el cual se ha propuesto reescribir los libros que ha publicado, y sumar otros setenta hasta alcanzar cien. Contar el tiempo en libros y no en días, semanas o meses, es una de las ideas. La otra, seguir convencido de que los mundos paralelos no son exclusivos del arte sino que pueden encontrarse en “los espacios religiosos, en las casas del terror de los campos feriales, y en los estados personales cuando se encuentran exaltados”. Así se fue Bellatín. Sin que nadie dijera nada.

‘Condición de las flores’, Mario Bellatín, Entropia. Disponible en: www.editorialentropia.com.arojoalahoj@yahoo.com

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