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Hace algo más de un mes se publicó Armas y urnas, un juicioso trabajo investigativo del periodista norteamericano Stephen Dudley.
La labor de Dudley merece ser reconocida en un país en el que solemos olvidar con facilidad —y fatalidad— nuestra cruenta historia reciente. Se trata de la reconstrucción de uno de nuestros episodios más escabrosos: la fundación y el aniquilamiento de la Unión Patriótica. El libro se ocupa de temas sensibles que han encendido polémicas entre los herederos de la UP y aquellos a quienes les parece que el partido fue una cortina utilizada por las Farc para fortalecerse militarmente en plena tregua con el gobierno de Belisario Betancur.
Es un largo reportaje que intenta comprender y dar voz a todos los implicados en el aniquilamiento de la UP nacida en 1986 y que puso 3.000 muertos en esta guerra absurda. Dudley intenta no tomar posiciones, a pesar de la candidez de ciertos adjetivos (“Fidel [Castaño] tenía un gran corazón”). Y aunque algunas de sus tesis son discutibles, no me cabe duda de que su libro es fundamental para quien pretenda no olvidar que la violencia no puede entenderse desde el unanimismo que nos gobierna.
Dudley intenta demostrar cómo el nacimiento de la UP fue una estrategia de las Farc para insistir en la tesis de la combinación de las formas de lucha. Así lo aceptan muchos de los fundadores del partido, y eso es aceptable en un escenario como el de entonces: las Farc necesitaban una plataforma política para construir un escenario de reinserción. Sin embargo, Dudley va más allá e insiste en decir que el propio Jacobo Arenas, comandante político, no creía en dicho proyecto. Con ello no pretende justificar las muertes que vendrían, sino entender un fenómeno surgido en un momento histórico en el cual se apostó por una tregua que fue boicoteada por militares, narcotraficantes, paramilitares y las mismas Farc. En el medio, claro, quedaron aquellos que le apostaron a construir un partido de izquierda que, después de que se rompieron los diálogos entre el gobierno y la guerrilla, debió afrontar un destino atroz, en el que se arrasó con los sueños de miles de personas que creyeron en una posible tercera fuerza en Colombia.
La conclusión de Dudley parece ser la más acertada en medio de la tristeza de los sobrevivientes: en Colombia, la combinación de las formas de lucha no ha sido exclusiva de la izquierda, sino de todas las fuerzas políticas desde la proclamación de la República hasta nuestros días.
Armas y urnas, Stephen Dudley, Planeta.ojoalahoj@yahoo.com
