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El significado de las cosas

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Juan David Correa Ulloa
18 de marzo de 2011 - 02:59 a. m.
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Supongamos que alguien muy cercano a usted —un condiscípulo, un amigo— decide un buen día pronunciar la siguiente frase: “Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo”.

Supongamos que ese amigo tiene 14 años y decide abandonar la escuela para dedicarse, como un profeta, a lanzar preguntas como un Schopenhauer en pañales. Supongamos que usted debe pasar por el árbol donde el amigo está subido diciendo cosas como: “Todo da igual. Todo empieza sólo para acabar. En el momento en que nacemos comenzamos a morir… Todo esto es un gran teatro en el cual ustedes se dedican a fingir lo mejor posible… La Tierra tiene 4.600 millones de años, pero ustedes llegarán máximo a los cien”. Y para terminar, supongamos que ese muchacho que grita y que es como usted, le tira ciruelos desde un árbol a todos sus compañeros, mientras decide contarle al mundo que “nada merece la pena”.

Ese muchacho se llama Pierre Anthon y es el protagonista de Nada una novela que, al lado de El retrato del artista adolescente, El guardián entre el centeno, o Vieja escuela, entre otras, podrían ser llamadas relatos de iniciación brutales. A la manera de William Golding en El señor de las moscas, la danesa Jane Teller logra una historia épica sobre un grupo de adolescentes perdidos en Taering, una ciudad intermedia de Dinamarca, el día que descubren que deben encontrar una manera de mostrarle a su amigo que hay cosas que sí importan.

Aquello que comienza como una idílica propuesta entre un grupo de jóvenes termina convertido en una profunda y atroz exploración de las preguntas esenciales de la adolescencia: ¿cuánto importa lo que más te importa?, ¿hasta dónde serías capaz de llegar para demostrarlo?, ¿lo que importa también es el cuerpo?, ¿lo intangible? Cada uno de los personajes de este pasmoso relato, prohibido en Dinamarca, perseguido por padres de familia iracundos que buscaron censurarlo en las escuelas, y parte de un debate público sobre la idea que tenemos los adultos sobre los jóvenes, fueron sólo pormenores de lo verdaderamente importante: Nada es una bofetada en la cara para quien crea que la literatura sirve para algo. Sus personajes, sus imágenes, el tono de la narración son de una tremenda sencillez. Su fuerza reside en aquello que va amontonándose poco a poco a lo largo de las páginas: encontrar significado es mucho más complejo que entregar algo importante.

‘Nada’, Jane Teller, Seix Barral.ojoalahoj@yahoo.com

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