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Fukú

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Juan David Correa Ulloa
17 de octubre de 2008 - 03:12 a. m.
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A Óscar Wao lo persigue una maldición. Un fukú, como dicen en República Dominicana. Óscar es un gordo colosal, negro como un cuervo, nerd como el que más, amante de las novelas, películas y cómics del género fantasy.

Un enamoradizo enfermo. Un tipo que suda a borbotones. Una especie de Ignatius J. Reilly, aquél inolvidable personaje patético, cínico y divertido de La conjura de los necios, novela póstuma de John Kennedy Toole. Pero Óscar no es un gringo como Reilly, y carece de cualquier tipo de cinismo. Óscar es un latino criado en Nueva York, un ingenuo de tiempo completo, uno de esos hijos de la diáspora dominicana que llenaron las calles de Washington Heights cuando el todo poderoso Rafael Leonidas Trujillo reinaba en la isla. Y ese hombre, ese dios y dictador a quien se le otorgaban poderes sobrenaturales, ese ser ubicuo, ese bruto insaciable que no dejaba virgen sin probar es el fukú que no tiene contra, es, en fin, la maldición de los Cabral —la familia de Óscar—, a quienes como muchos otros dominicanos, el tirano les arruinó la vida.

Hace mucho no leía una novela tan disparatadamente divertida, tan ambiciosa en su forma y tan libre en su estilo a la vez. La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz, ha logrado un mestizaje curioso: ha recogido lo mejor del estilo directo y limpio de la narrativa anglosajona y lo ha fundido con la tradición de la novela del Caribe. ¿El resultado? Además del Pulitzer de este año, que habla por sí solo, podría decirse que esta es una especie de mezcla perfecta entre Guillermo Cabrera Infante con Raymond Carver. Su tono tiene algunos ecos de la grandilocuencia barroca de, digamos, un Alejo Carpentier, pero la leyenda que nos cuenta no es otra que la de este gordo enamoradizo que pierde la cabeza varias veces por mujeres que ni siquiera lo voltean a mirar.

La trascendencia de la novela, además de la solidez de su protagonista, está en la historia que se propone contar: la de una familia que desde su fundación carga encima con el autoritarismo de Trujillo. Por ello es también una novela política. Su narrador, un tal Yunior, quiere dejar en claro que si está contando la breve e inocua vida de Óscar, su verdadera intención es que los lectores nos involucremos con la penosa condena a la que se sometieron los dominicanos por aceptar —sin chistar— a un dictador durante tantos años. Y nadie queda impune: Yunior se va lanza en ristre en contra de las versiones sobre la vida del gran Fukú Trujillo —incluida la de Mario Vargas Llosa en La fiesta del chivo— para decir algo mucho más profundo: a la gente normal, como un tal Óscar Wao, las tragedias nacionales, los peores dictadores, las crisis nacionales, les estropea la vida sin que la Historia se dé por enterada.

‘La maravillosa vida breve de Óscar Wao’, Junot Díaz, Mondadori.

ojoalahoj@yahoo.com

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