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Indignación es la más reciente novela traducida al español de Philip Roth, un escritor que, libro a libro, demuestra ser un poderoso inquisidor de la masculinidad. Esta es la historia del joven judío Marcus Messner, hijo de un carnicero kosher de Newark y de sus tribulaciones.
Al cumplir 19 años, el joven Messner entra en crisis y decide marcharse de casa antes de terminar asesinando a su padre. El motivo no es, como podría suponerse, una rebeldía a toda prueba, sino el peso de una paternidad que agobia. En ese tránsito, el joven Messner decide ser algo más que el hijo del carnicero para superar y adelantarse a una vida mediocre. La novela se sitúa en plena guerra en contra de Corea (1951) y los temores de Messner tienen que ver con terminar muerto en una trinchera. Por ello, además, decide romper con todo para irse a estudiar a la lejana universidad de Winnersburg, en Ohio. Aquí la gran virtud de la novela: las preocupaciones de un muchacho de 19 años que siente caer sobre sí mismo todo el peso de la vida adulta: el conflicto con la autoridad injusta encarnada en el rector de la Universidad, en pleno maccarthismo; la discusión con la sexualidad representada en su relación con la jovencísima, atractiva, chalada, ex alcohólica y suicida Olivia Hutton, y, como si fuera poco, el debate religioso y político de un país conservador e imperialista. Ahí, decía, uno siente toda la hondura de un escritor como Roth.
Sin embargo, al final del libro uno se pregunta por qué Roth, un autor consagrado que viene publicando a un ritmo desmedido, tomó la decisión técnica de cambiar la voz del narrador para intervenir él, como voz omnisciente, y cerrar una historia que habría resultado impecable de no haber tomado ese camino. Roth decidió romper el tono de la novela e incluir un final descabellado privándonos de las preocupaciones del buen Marcus Messner y de sus miedos y deslices. Al final hay una frase que le viene bien a lo que quiero decir: “La terrible, la incomprensible manera que las elecciones más triviales, fortuitas e incluso cómicas obtienen el resultado más desproporcionado”.
‘Indignación’, Philip Roth, Mondadori.
