Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Hace tres años se publicó un libro que muchos comentaron con emoción en la prensa.
Alerta de terremoto, el primer libro de cuentos de Tim Keppel, supuso para muchos darse cuenta de que uno de los mejores escritores de cuentos en Colombia, no era colombiano. Era un norteamericano, profesor de la Universidad del Valle, que con desenfado se había encargado de escribir un puñado de relatos admirables que sucedían, precisamente, en Cali.
Tres años después Tim Keppel publica su primera novela. Se llama Cuestión de familia y para quienes esperen nuevas impresiones de un norteamericano sobre el país, lo mejor es que se olviden de eso.
Este es el retrato, no tan usual en la literatura, de la relación de un hijo con su madre. Y ese tema es el gran acierto de Keppel, quien corrió el riesgo de apostar por una historia propia, antes que insistir en los argumentos de sus celebrados cuentos. Los dos personajes centrales están muy bien trazados: Carl, un profesor norteamericano de una universidad colombiana, debe asistir al funeral de su madre, fallecida a kilómetros de distancia. Ese viaje, que ocurre en varios tiempos en el relato, será definitivo para disparar el recuerdo de una relación tirante y algo neurótica con una mujer que tras veinte años de matrimonio descubre el feminismo —o algo parecido— y decide divorciarse y llevar una vida solitaria no exenta de luchas personales que a veces rayan con la locura. El personaje de esa mujer, que le insistirá a lo largo de todas estas páginas a su hijo para que vuelva a los Estados Unidos y escriba sus memorias, hace que el lector se sienta ante un escritor con una gran capacidad para construir personajes.
La novela, sin embargo, tiene un defecto. Y es que no es una novela. Es un largo relato episódico que, por lo mismo, tiende a alargarse innecesariamente. El libro está dividido en cinco grandes bloques que funcionan más como perfiles de la madre y conflictos con el hijo, que como una trama de largo aliento con las tensiones naturales del género.
En todo caso, quizás ese defecto sea menor cuando uno descubre, una vez más, que Tim Keppel es un escritor capaz de insistir en un personalísimo tono que es, al final, lo que importa más en la literatura.
‘Cuestión de familia’, Tim Keppel, Alfaguara.
