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Una gran novela

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Juan David Correa Ulloa
08 de enero de 2010 - 03:21 a. m.
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En junio de 2001 Evelio Rosero publicó en la editorial de la Universidad de Antioquia Los almuerzos, novela que gracias a los premios recibidos el año pasado se reeditó en septiembre de 2009 en el sello español Tusquets.

Se trata de una de las más sobrecogedoras novelas que se han escrito sobre Bogotá y causa desconcierto leerla ahora cuando, al parecer, no mucha gente la había tenido en cuenta cuando se publicó. Ese parece ser el drama de muchos escritores colombianos que publican en sellos serios como el de la universidad mencionada y que deben pasar primero por el reconocimiento internacional para que acá comencemos a leerlos.

Los almuerzos es una novela estupenda que todo el mundo debería leer. Y digo que es estupenda, además de lograda, porque en tan sólo 140 páginas Rosero ha sabido conjurar un mundo que no es fácil de narrar. Un mundo que no es otro que el de una ciudad como Bogotá que, en muchas ocasiones, cuando se imagina para la literatura, aparece lleno de frases grandilocuentes o de lugares comunes.

Rosero, como el gran escritor que es, eligió el pequeño escenario de una iglesia; a un puñado de personajes brillantemente conseguidos y una manera de contar que nos recuerda que la suya es escritura superlativa: uno se siente leyendo a un clásico que ha sabido escoger con paciencia cada palabra, cada adjetivo, cada frase, para desde allí hacernos partícipes de un universo particular que resulta, tras la lectura, de una tristeza enorme.

Tancredo, el jorobado y ayudante de una iglesia bogotana, es el encargado de servirles una ración de caridad a los desposeídos, a los gamines, a los ciegos, a los viejos, a esos en que nadie fija su mirada. Esos almuerzos, preparados por las tres Lilias —tres hermanas chismosas— y auspiciados por el padre Almida, son la excusa para contar la historia de esa vieja parroquia de un amor tormentoso, de una serie de pasiones ocultas y de una manera de ser, cicatera y oscura, de algunos bogotanos.

Almida debe salir por primera vez de la iglesia en años y consigue un reemplazo para la misa. Así aparece el padre Matamoros, un alcohólico y brillante misacantano, para subvertir un orden hasta ese momento imperturbable. Lo que ocurre desde la misa de la noche hasta el amanecer del otro día es esta novela en la cual se esconden secretos que vamos develando gracias a la inteligencia de una narración que nos recuerda porqué Evelio Rosero es ya un escritor consagrado en buena parte del mundo.

‘Los almuerzos’, Evelio Rosero, Tusquets.ojoalahoj@yahoo.com

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