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Alianzas peligrosas

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Juan David Ochoa
04 de diciembre de 2021 - 05:00 a. m.
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El Pacto Histórico ha insistido permanentemente en un discurso de combate frente a la tradición: contra los bloques mafiosos de la politiquería enquistada; contra los caciques todopoderosos; contra los clanes enriquecidos; contra los nombres influyentes del lobby; contra el exceso; contra el delito; contra la burla; y contra la impunidad y la deshonra. Desde la altura de la superioridad moral han fomentado el tono de una autenticidad insobornable con la que han posicionado esa bandera política frente a las nuevas elecciones. Lo hicieron hace cuatro años, con un intenso y profundo dolor de indignación ante los métodos sucios de la ultraderecha para alcanzar los votos urgentes del poder: las imágenes de la campaña de Iván Duque junto al Ñeñe Hernández las difundieron en todas las plataformas posibles para argumentar esa prueba reina de la alianza con todos los nombres del hampa para las últimas cifras del tope.

Posicionaron la idea de la decencia de sus huestes desde la rectitud sin posibilidad alguna a una negociación con esa otra frontera del país antiguo y perdido entre el hedor y el fango, y con esos mismos códigos del nuevo tiempo lograron captar 8 millones de votos. El grueso de los votantes, antiguos, temerosos de una izquierda sin antecedentes en el poder, lograron revertir el estigma infundado y creer en ese lema posible de una política sin vínculos con la podredumbre. Por eso resultó un escándalo la noticia de la alianza entre Luis Pérez, cuestionado por toda las oscuridades de la Gobernación de Antioquia y los destellos de la operación Orión, y el candidato Petro, que apenas inicia su campaña ante el 2022 con toda la pompa del discurso y del pragmatismo. Y parece ser que la estrategia pragmática es su plan prioritario en la escala al poder, ya que la tradición parece imposible de romper en los tentáculos del sistema electoral, y aparece sin opciones al cambio. Nadie puede creer aún, salvo los idólatras del silencio cómplice, que el representante supremo de la política clientelista de un departamento estratégico para los votos que necesita sumar la izquierda en zonas poco favorables, sea precisamente el nuevo aliado del Pacto Histórico; un pacto que se ha ufanado de la pulcritud de sus militantes, de la convicción innegociable con la podredumbre y del corte definitivo con la continuidad de una cultura política del interés contra sus propios postulados humanistas. Si la idea urgente es la estrategia contundente sin romanticismos, por lógica y sentido común deberán cambiar los lemas de esa bandera de valores supremos que los ha traído hasta aquí con marchas de indignación y un discurso frontal contra las viejas formas de la política. Y si logran alcanzar el poder con esos pactos alternos y esos nombres en la nómina de Gobierno, no podrán actuar desde el poder con la coherencia de su discurso. Ceder ante aliados peligrosos para alcanzar mayores efectos tácticos en campaña tiene los riesgos del desmoronamiento total hasta alcanzar las mismas versiones extremas de los partidos corroídos por la pestilencia de las cuotas obligadas y las dádivas secretas que debe cumplir el elegido desde un trono empeñado.

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Carlos(16963)05 de diciembre de 2021 - 02:25 p. m.
Definitivamente la polìtica en Colombia es una porqueria, ya no creo en nadie, Petro cometiò el peor error de su vida, por el afán de ganar la Presidencia, se va a aliar con mafiosos, pero va a perder cantidades de votos de opiniòn como el mio, hace cuatro años vote por èl, en las próximas votare en blanco.
Patrik(14177)05 de diciembre de 2021 - 04:13 a. m.
En 2018 voté por Petro porque proponía -y sigue proponiendo- cambios pertinentes, necesarios, y urgentes para Colombia, no porque tenga -según Ochoa- una "alta superioridad moral" (¿?) Petro es pragmático, realista, y práctico. En política se gana con votos, y mientras estos se obtengan honestamente bienvenidos sean.
Fernando(70558)05 de diciembre de 2021 - 04:09 a. m.
Luis Perez es un personaje funesto y peligros, pero si contribuye a la estrategia de derrotar al uribismo hay que aprovecharlo y eso si, ponerle condiciones. Ante todo hay que tener en cuenta que:
Fernando(70558)05 de diciembre de 2021 - 04:06 a. m.
Las alianzas son estratégicas, coyunturales y temporales, no son UNION. Mao Tsetung se alió con su mayor enemigo Chiang Kai-shek para derrotar al imperialismo japonés y, logrado el propósito, volvieron a su enfrentamiento. Muchos votamos x Santos para alcanzar el acuerdo de paz y no nos volvió santistas. El peligro es q' personas como el columnista, aprovechen para desorientar. ocultando
PEDRO(90741)04 de diciembre de 2021 - 11:14 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 246 días para que termine este gobierno doble faz. Vende una versión internacional donde todo marcha con respeto a la constitución y las leyes y cuya realidad doméstica es bien distinta y llena de errores.
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