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Aniversarios del boicot

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Juan David Ochoa
02 de octubre de 2021 - 05:00 a. m.
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Se cumplen cinco años de la firma del Acuerdo de Paz en La Habana y están próximos a cumplirse los cuatro años de la llegada al poder de Iván Duque. La práctica y los efectos de un país atragantado por el humo del caos y el desastre están ligados entre los dos aniversarios de un gran proyecto de futuro y una insistencia inhumana y mezquina para destruirlo. El principal y único motivo del entonces candidato Duque era precisamente ese: cumplir con las ordenes de su cúpula sectaria para evitar los efectos jurídicos y económicos de la responsabilidad histórica de los sectores que representan, sin que importe nada más que la salvación de sus fondos y la intacta pulcritud de sus nombres. Pero aquí están, inmersos todos en este tiempo incierto y telúrico de un país sin futuro por su fundamentalismo reaccionario y su negacionismo persistente frente a todos los muertos, los huérfanos y los desfalcados de una destrucción sistemática sin fin. Porque aún siguen cayendo, sin dolientes estatales, los líderes que continúan haciendo lo último que queda entre los acuerdos incumplidos. Las tierras siguen expandidas con sus dueños oscuros y los ejércitos irregulares siguen dominando los predios sin escándalo. Cinco años de unos acuerdos lanzados al precipicio del odio para agigantar la llamarada del resentimiento que volverá, cíclicamente mientras nada se cumpla, a incendiarles el rostro y las puertas por simple y llana naturaleza del efecto del boicot a una historia fundada sobre el desprecio y el crimen.

Los candidatos del Centro Democrático han empezado a salir de sus cavernas para utilizar la coyuntura en sus discursos estratégicos, omitiendo, por supuesto, las cifras dramáticas de una economía destrozada por la desconfianza y las inversiones declinadas de capitales extranjeros que no ven en el país el escenario propicio para la estabilidad financiera. El peso colombiano ahora es una de las monedas más devaluadas del mundo y la catástrofe social de las periferias no aparece entre los índices, porque los mapas conceptuales no dimensionan las sombras marginales donde el Estado no tiene competencia por ineptitud y desdén. Pero aparecen, una vez más en campaña, con lemas reduccionistas y estúpidos de un nuevo tiempo en el que harán lo que no hicieron nunca para redimirse, aunque la culpa, según su propio evangelio surreal, sea del único que los traicionó para firmar un acuerdo que los pone en aprietos ante la historia. A esa mezquindad reducen sus alaridos de indignación, burlando y escupiendo sobre las víctimas que siguen esperando una mínima atención de un Estado afásico y ausente. Cinco años de un acuerdo que prometía entre las partes iniciar una reconstrucción sobre el tiempo con todos los riesgos, y el riesgo llegó de las entrañas del poder, de nuevo, para destruirlo todo y entregar el futuro a la carroña de la misma estirpe de los apellidos que ahora piden una nueva oportunidad para demostrar que pueden hacer por fin, el cumplimiento aplazado desde el día en que heredaron del virreinato el poder y las tierras por mandato divino.

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Hernando(58851)02 de octubre de 2021 - 11:21 p. m.
Santos, presumido y omitiendo el histórico suceso del incumplimiento de promesas por los gobiernos de turno, lo cual ha llevado a la mayoría del pueblo colombiano, a una máxima incredulidad y desconfianza y se obnubiló, e, presidente con una votación tumultuaria a favor del plebicito.
Humberto(12832)02 de octubre de 2021 - 06:44 p. m.
0cho (8) millones de desplazados, migrantes internos que llamó en su cinismo infinitoi inconmensurable, José Obdulio Gaviria, el primo filósofo de la filosofía uribista, que dejaron sus territorios para salir a pasear por la "Patria". Ya nos acostumbramos a que formaran parte del paisaje, no nos dicen nada esos ocho millones a quienes les arrebataron cuando tenían. Poco cuentan, son pobres.
Jose(46118)02 de octubre de 2021 - 04:00 p. m.
Hay Ochoita. Es columna es un refrito de un tema muy remascado y trillado. Para la próxima cuéntenos una historita de Vaqueros encunado sea.
  • Humberto(12832)02 de octubre de 2021 - 06:47 p. m.
    Se dió cuenta, somos insensibles, cínicos. Esos ocho millones de desplazados no son más que parte del paísaje de los semáforos y las calles
jorge(266)02 de octubre de 2021 - 02:46 p. m.
La "traicion" de santos fue haber sacado de circulacion a los "IDIOTAS UTILES" de las farc (la gallina de los huevos de oro para los uribistas). Por eso ahora la culpa de todo lo malo que sucede en esta patria es de Petro.
Rodrigo(17605)02 de octubre de 2021 - 02:23 p. m.
El uribismo nunca ha propuesto nada útil. Impulsó la guerra por conveniencia. Nunca quiso acabar con la guerrilla, tocó esperar a que Santos sin dilación diera de baja a Mono Jojoy y a Alfonso Cano. Les dejó ver que con él la cosa era a otro precio: o negociamos el desarme de la guerrilla, o los acabo por la fuerza. Y las Farc entregaron las armas. Por supuesto eso Uribe lo considró "traición".
  • Francisco(30227)02 de octubre de 2021 - 05:29 p. m.
    Las farc entregaron las armas? Sí, claro y las vacas vuelan. Para le inocencia no hay vacuna Puaf!
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