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El nuevo año del aprendiz

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Juan David Ochoa
26 de diciembre de 2020 - 03:00 a. m.
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Un nuevo año de aprendizaje cumple Iván Duque. A poco tiempo del término de su cuatrienio continúa pronunciando sus discursos televisivos y sus alocuciones periódicas sin entender las dimensiones del poder ni los efectos de su frivolidad pasmosa. Sigue pretendiendo que el trono que ocupa con tanta liviandad es un cargo de cuotas aún por cumplir con los caciques que siguen reclamándole los réditos de su gestión. Incluso a los caciques les ha incumplido, y a los empresarios de mediano alcance que creyeron en los paraísos de sus promesas económicas, y a los últimos optimistas que cayeron en la fábula cíclica que usa y manosea la derecha cada cuatro años para reelegirse con las emociones de los marginados. El mantra “menos impuestos, más salarios” sigue en el aire de la mentira sin que ninguno de los que creyeron inocentemente en esos evangelios de conversos arrepentidos se pronuncie; tal vez sigan creyendo en las promesas que les lanza ahora el delfín de todos los delfines: el hijo del salvador eterno que aplazó desde siempre el cumplimiento de sus promesas sociales mientras hacía llover sangre y fuego en todas las regiones. La guerra siempre fue la excusa perfecta y magistral del neoliberalismo atroz del uribismo para postergar sus obligaciones, y aún ahora, después de tanta brutalidad mitómana y vulgar, quedan bastiones que seguirán creyendo en la fábula próxima. Tomás Uribe se ha iniciado en las arenas políticas para repetir la misma fórmula del engaño que ha divulgado la derecha desde siempre y con la misma solemnidad inmutable, cambiando ciertas arandelas retóricas y pequeños artículos, ajustando los contextos a su interés y aplicando los últimos retoques del maquillaje salvador para que la promesa sea convincente y alcance las últimas vibraciones de la esperanza: saben perfectamente bien que la emoción mueve masas y logra los votos que la razón y los análisis no pueden, por eso se rebajan cada cuatro años desde su clasismo excluyente para sonreír y darles la mano a los que tanto desprecian en silencio para jurarles, una vez más, que su historia triste solo puede cambiar con ellos, los que conocen la tradición política para renovarla a su favor. Tienen, además, los insumos y las técnicas para ser más efectivos: inversiones en los gustos y en las necesidades más básicas para empujarlos al último voto decisivo y poder verlos una vez más desde el atril del nuevo poder recuperado para escupirlos.

Desde esa altura frívola y nebulosa, respira y pronuncia sus discursos vacíos Iván Duque mientras todo arde a sus pies. El sistema de salud, destrozado por los intereses de sus círculos, espera el nuevo pico de la pandemia en Colombia mientras insiste en invertir los últimos recursos en su programa de entretenimiento para nadie. Allí estará el nuevo candidato para usar las falencias de su antecesor y usarlas en su contra, prometiendo, esta vez sí, un nuevo poder con carácter y atento a las urgencias que nunca atendieron hasta verlo todo al borde del colapso. Tal vez estén pensando en la sala de redacción de la revista Semana titular la última carátula del año como lo hicieron el anterior: un nuevo “año de aprendizaje”.

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Lorenzo(2045)26 de diciembre de 2020 - 10:51 p. m.
Hombre, Nicolás: sí, tiene asidero en la experiencia política última lo que su merced describe. No obstante, más que "mirar el dedo que señala la luna", dicen más las aristas de esta forma de autoritarismo tropical: sancocho con yucas fascistas, presas de neonazis y hueso de sustancia laureanista que aluden a la ríspida luna -el horizonte reseco de las últimas dos décadas- el caldo huero de...
  • Lorenzo(2045)26 de diciembre de 2020 - 11:03 p. m.
    ...las cooptadas instituciones en la transida democracia criolla. El ejemplo (el de siempre) ya duele: el nazismo ascendió a partir del Pacto de Versalles: dos décadas. Y luego la hecatombe. Millones de muertos después el pueblo ciego (entregado como patriótica meretriz a los brazos de un clan de sicópatas) pagó por pendejo, menos el avezado círculo de los desvalijadores. Aprendiz= el ELECTORADO.
Amadeo(14786)26 de diciembre de 2020 - 10:47 p. m.
Definitivamente el mamertismo se tomó a El Espectador, convertido en un espacio de resentidos sociales que "escriben bien sobre lo mal que piensan", cuyos áulicos amigotes, cual raposas contestatarias, aplauden a rabiar sobre todo el veneno falazmente vertido por este impresentable columnista
  • Hector(76745)27 de diciembre de 2020 - 02:05 p. m.
    Si al menos una servil pecueca de estas colocará su verdadero nombre ...pero son tan cobardes estas sirvientas del Gobierno....como lo es usted Don Amadeo.. mediocres e infelices estas mascotas uribestias
  • Amadeo(14786)27 de diciembre de 2020 - 02:33 a. m.
    Ante la carencia de argumentos sólidos estos personajes apelan a la calumnia, el insulto y la descalificación irresponsable
  • Alvaro(14090)27 de diciembre de 2020 - 01:21 a. m.
    Amadeo, mamertos aquellos aulicos del regimen que aplauden rabiosamente mientras asesinan y despojan al pueblo de sus derechos...amadeo donde estas ....de cual bodega provienes neoliberal de tres pesos...
Carlos(64282)26 de diciembre de 2020 - 07:33 p. m.
Artículo muy acertado, es lo que tiene que el miserable pueblo colombiano haya elegido a un ente que no tenía ninguna experiencia en gestión, un pelele de un bandido que sólo ve en la guerra y los muertos que produce la forma de gobernar un pais mientras bajo y sobre cuerda saquea a la nación, mientras más miseria hay mas oportunidades para esta casta rancia y casposa, asi nos va, país de vergüenz
usucapion1000(15667)26 de diciembre de 2020 - 06:53 p. m.
Una novela macabra con una realidad aterradora: nos gobiernan depredadores sociales y territoriales, la economía naranja nunca arrancó y un pelele nos aburre cada día leyendo falsas noticias en un telepronter, con tan poco criterio, que exhibe con ínfulas su reconocida es-tu-pidez.
Usuario(84624)26 de diciembre de 2020 - 06:17 p. m.
Este, acertado columnista, debe ser CASTROCHAVISTA, O DEL FORO DE SAO PABLO. Hay que tenerle paciencia al nuevo EMULO de J MARIO.
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