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Ituango: catástrofe en silencio

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Juan David Ochoa
31 de julio de 2021 - 05:00 a. m.
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4.090 personas han sido desplazadas en Ituango después de una serie de intimidaciones y amenazas sistemáticas. El fenómeno, que ya es una catástrofe humanitaria sin las dimensiones nacionales que debería tener por los organismos competentes, continúa agudizándose sin que la inteligencia del Estado haya logrado la eficacia que tanto pregona en sus planes astronómicos de comunicación. El plan temporal del Estado es el ofrecimiento de una suma cuantiosa de dinero por información relevante. Dinero que en la crisis humanitaria no tiene valor para los que están huyendo de su territorio y de su vida. Mientras todo ocurre y mientras los despachos del Gobierno acusan exclusivamente a las disidencias de las Farc en un juego estratégico de comunicación y conveniencia política, los grupos armados alternos, paramilitares y clanes herederos de las viejas castas todopoderosas de las autodefensas, siguen operando en la zona aprovechando el humo del desastre para controlar las rutas de la minería ilegal y los cultivos de coca. No solo el gobierno ha incumplido estrepitosamente en su obstinación de erradicación imposible y en sus planes estratégicos de persecución a cultivadores de bajos rangos. Ahora lo hace también, siempre detrás del ritmo del crimen, ordenando planes de choque y estrategias de urgencia ante una explosión que estaba allí hace 30 años, alimentándose de la ausencia estatal y de las economías oscuras que causaba el nihilismo de una nación sin norte, sin estadistas que dimensionaran la importancia de los territorios y sin financiación productiva en los sectores excluidos.

Ahora el ruido de una historia acumulada ha hecho implosión con todos los cuerpos y los nombres y la intimidad humana que aparece en los titulares de prensa por simple y llana evidencia, y los representantes retóricos de los despachos aparecen para prometer lo que ha incumplido sistemáticamente el Estado desde siempre, como si hubiera tiempo para una acción medianamente eficaz y pragmática. El defensor del Pueblo, Carlos Camargo, fue designado con la urgencia y la prioridad de verificar el estado de los capturados en Haití, y la vicepresidenta sigue concentrada en las alarmas de su segundo cargo en la Cancillería para atizar el fuego en Cuba sin que importe demasiado el incendio interior de este país que se destruye en frente de todos. Y entre el terror de las disidencias, las células anárquicas del paramilitarismo y los grupos armados ilegales sin jerarquías visibles, sigue latente Hidroituango, la catedral impune del caos sin atención estatal por razones obvias, causante también de otras cifras invisibles y alarmantes de desplazamiento y de un desastre social matizado por el lobby y los pactos políticos de no agresión entre las empresas y los nombres implicados. Pero ahora la explosión de la anarquía estatal ha colapsado en la región y son 4.090 desplazados que siguen divagando sin entender aún que sus vidas son responsabilidad de una república que los desconoce desde la costumbre y los réditos de un partidismo repugnante. Es una catástrofe humana sin antecedentes, pero en la historia de esta tradición de la infamia son solo números acumulados que tendrán que desaparecer bajo otro escándalo que los desplazará también en la escala de otras prioridades y de otro olvido.

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Alberto(3788)01 de agosto de 2021 - 12:17 a. m.
Magnífica columna. Totalmente de acuerdo.
Aquileo(2715)31 de julio de 2021 - 04:29 p. m.
Lo que está sucediendo en Ituango es tan vergonzoso como el manejo de los migrantes en Necoclí. El estado propiciando que los coyotes abusen de estas personas en estado de indefensión tratando de alcanzar el "sueño americano".
Humberto(12832)31 de julio de 2021 - 03:30 p. m.
400.000 militares contra 200 de la disidencia. No fueron ocupados por el estado esos espacios que dejaron los de las farc con 400.000 de los que irán 1,000 a defender a la gente de Ituango y cuando esos 200 se escondan, dejaran de nuevo desprotegida esa gente de Ituango y seguirán siendo 400.000 en los cuarteles. Dejen esos 1,000 en el territorio, de todas formas los tienen que alimentar
Yolanda(58593)31 de julio de 2021 - 12:50 p. m.
Yolandis43. Cuánto le pagarán la tal "Atenas" por derramar tanto odio en sus comentarios?
Libardo(10892)31 de julio de 2021 - 10:27 a. m.
Allí todo se diluye en la represa-fosa-común y en el remanente del río Cauca, aguas abajo. La verdad no importa, las vidas de los habitantes de Hituango y su dignidad, menos. Más importante un grupo de mercenarios que ciudadanos amenazados, desplazados, minimizados. Y la mirada puesta en la paja de los ojos ajenos. Estamos sobrados de estadistas, exportémoslos a Cuba y Venezuela, por ejemplo.
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